Por fortuna, en el siglo IX no existían las autonomías. A ver quién es capaz de decirle ahora uno de Castilla y León, por ejemplo de Ciudad Rodrigo, que el idioma que habla nació en el País Vasco. O a otro de Etxarri-Aranaz, en Navarra, que el euskara con el que se comunica nació en Burgos. Vamos que se parten de risa, el de Salamanca y el navarro.

Por fortuna no existían, y menos mal que fue así. Digo todo esto al hilo de la pseudo polémica que se ha montado con el estudio final sobre los manuscritos Valpuesta, que cuenta con el visto bueno de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) y que deja sin efecto aquello que estudiamos sobre  las Glosas Emilianenses como primer texto en romance y San Millán de la Cogolla como cuna del castellano.

Si yo no estoy mal informado, las glosas, tanto las de San Millán como las de Silos, son los primeros textos completos en romance castellano. Lo que se ha descubierto en Valpuesta son palabras sueltas.

El paso de los años, la configuración de los reinos y condados, de las provincias después,  y de las comunidades autónomas hoy, ha desconfigurado los mapas y Valpuesta está en Burgos, pero bien pudo estarlo en Vizcaya o en Álava. Y nada habría pasado. Porque Valpuesta es la cuna del castellano y del euskara. Tras las conclusiones de los estudios lo importante no es si fue Burgos o La Rioja, sino que ya, en esa área en el siglo IX, se hablara y escribiese castellano. Más aún cuando los árabes ya estaban en este suelo patrio.  Valpuesta es una península política de Burgos que se interna en suelo alavés. Por consiguiente. el castellano surgió en un triángulo indefinido que abarcaría  Álava, Burgos y el oeste de Vizcaya.

El caso es que la Diputación Provincial de Burgos tuvo en su día intención de  establecer contactos con la Diputación Foral de Álava o con el Gobierno vasco de cara a una futura cooperación en la Fundación de Valpuesta. El lema que se eligió fue “Encuentro de orígenes“, que  cuadraba con la idea que se va a desarrollar ya que en este monasterio se encuentran las referencias escritas más antiguas del castellano y del euskera, decía entonces el portavoz y responsable del área de Cultura, Borja Suárez.

La verdad es que desconozco que ha pasado con aquella iniciativa. Y si no se ha llevado a cabo, sería el momento. El hecho de ubicarse en una zona de frontera, hace del enclave de Valpuesta un lugar privilegiado para la comunión de ambas culturas y derivada de los dos idiomas. El interés de reconocer el patrimonio lingüístico del euskera y del castellano y tratar de hacer cómplices a las dos comunidades autónomas, la de Castilla y León y País Vasco supondría un valor añadido. Realzar estas dos identidades en Valpuesta podría llegar a ser la idea que como digo, desconozco en que ha quedado.

Por cierto, desconozco también qué ha pasado con la intención de la Junta de Castilla y León. La que fuera máxima responsable, María José Salgueiro, anunció a bombo y platillo que Valpuesta quedara incluida en el grupo de ciudades que integran el Camino de la Lengua. Nunca más se supo; como tampoco del centro de estudio del español en el entorno del viejo monasterio.

Desde el punto de vista del turismo y la cultura, Valpuesta forma parte los itinerarios turísticos del Parque Natural Montes Obarenes, y de los espacios naturales que lo rodean como Valderejo, la ruta del Purón y otros también cercanos como Monte Santiago y el salto del Nervión.

 

Los cartularios

Se trata de manuscritos en los que se copiaron las escrituras originales -privilegios, derechos, títulos de propiedad y en general, documentos- de los archivos de la corona, de obispados, monasterios, iglesias, localidades o de personas privadas, con objeto de conservar, previamente autentificados, sus respectivos derechos, en caso de pérdida de sus originales.

Los Cartularios de Valpuesta son dos, los llamados Gótico y Galicano, denominados así debido a los caracteres gráficos en que fueron redactados.

El primero recibió el nombre de gótico, por estar escrito en buena parte en caracteres visigóticos y por lo tanto anteriores a la imposición de la llamada letra carolina o francesa. El segundo fue copiado con posterioridad y está compuesto enteramente en letra minúscula romana o carolina. La segunda copia realizada en el scriptorium de Valpuesta obedeció a la necesidad de tener una copia fácilmente legible, una vez que la letra visigótica dejó de ser reconocible.

El Cartulario Galicano fue compuesto con posterioridad a 1080, fecha en la que, de acuerdo con el concilio de Burgos, se adoptó el rito gregoriano con la consiguiente pérdida del mozárabe y la escritura visigótica. Consta de 65 folios en pergamino y fue copiado, según las fuentes originales, por una sola mano, el canónigo valpostano Rodrigo Pérez de Valdivielso.

(Artículo opinión de Julio César Rico publicado en burgosconecta.es. http://burgosconecta.es/blogs/robinsones-de-montana/2015/01/19/la-lengua-castellana-y-valpuesta/ . El PARTIDO CASTELLANO (PCAS) no comparte necesariamente las opiniones expuestas).