30.000 jóvenes que estaban empadronados en, Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Zamora y Valladolid en 1996, causaron baja en sus respectivos censos de 2006. No son datos arbitrarios: cualquier persona los puede consultar en el Instituto Nacional de Estadística (INE). 30.000 jóvenes que emigraron es la cifra contrastable, pero no están contabilizados todos los jóvenes que viven, trabajan y estudian lejos de esa parte de Castilla y León en la que crecieron, aunque sigan empadronados aquí como único vínculo que les queda a los pueblos y ciudades que les vieron nacer.

Por lo tanto, no son 30.000, sino que son muchos, muchísimos más los jóvenes que Castilla y León ha perdido en un espacio de tiempo tan corto como 10 años.

Por poner un ejemplo, entre 1996 y 2006, toda la población joven de las provincias de Burgos o Salamanca se esfumó. Los jóvenes de ciudades como Valladolid tuvieron que hacer sus maletas para siempre en tan sólo una década.

Por suerte, la emigración juvenil en Castilla no está focalizada, y se puede seguir contando con todas nuestras ciudades, aunque cada vez haya menos gente y muchos pueblos estén desapareciendo.

Aunque los censos arrojen datos positivos en todas las provincias, esas cifras esconden una emigración juvenil vergonzosa con las Castilla Joven quiere poner el grito en el cielo. Nuestras cifras, a diferencia del PPSOE, las desglosamos para demostrar que las hemos calculado y no pretendemos llenarnos la boca con ellas.

Éste es el saldo de población joven por provincias entre 1996 y 2006:

Ávila………….-2.301 jóvenes (-5,59%).

Burgos……….-1.542 jóvenes (-1,64%).

León…………-11.256 jóvenes (-8,77%).

Palencia………-3.606 jóvenes (-7,96%).

Salamanca…..-6.197 jóvenes (-6,67%).

Segovia……..-1.483 jóvenes (-3,87%).

Soria…………..-909 jóvenes (-4,22%).

Valladolid……..-930 jóvenes (-0,61%).

Zamora……..-3.548 jóvenes (-7,45%).

Y lo peor de todo no son las cifras, es el desarraigo al que se obliga a padecer a los jóvenes de Castilla y León debido a la falta de expectativas en su tierra. La emigración juvenil es un fantasma que acecha a la juventud de Castilla y León. Es como entrar en una clase cualquiera con 24 alumnos y decir con tono amenazante: “dentro de 10 años uno de vosotros no sólo habrá dejado de vivir en su comarca de Castilla y León sino que incluso habrá causado baja en el censo y toda relación con su lugar de origen”.

Pero el éxodo juvenil, sin igual en toda España y Europa Occidental, no debe circunscribirse a cuantiosas pérdidas en el campo de la juventud. Desde Castilla Joven denunciamos también la pérdida económica y social derivada de la emigración. Por ejemplo, gran parte del dinero que Castilla y León gasta en educar y formar a los jóvenes, no revierte nuestra comunidad.

Por todo ello, Castilla Joven, las juventudes del PARTISDO DE CASTILLA Y LEÓN (PCAL) iniciamos la campaña “Éxodo Juvenil de Castilla y León” para denunciar que los censos demográficos vienen ocultando una verdad tangible del que nuestros políticos son cómplices: la emigración de los jóvenes es una sangría que sigue tan vigente en el siglo XXI como en 1960-1970. Y si estos datos ya son terroríficos entre 1996 y 2006, cuando la economía de Castilla y León y española era boyante, ¿cuántos jóvenes más tendrán que hacer su maleta ahora que la crisis no deja lugar a perspectivas de futuro en nuestra tierra?