Agotado el paréntesis de 40 años impuesto por la Transición Democrática y el Estado de las Autonomías, el conflicto territorial en España ha intensificado su intensidad de forma grave, y el distanciamiento cada vez mayor entre quienes se identifican con el independentismo (como la mayor parte de los partidos catalanistas y el propio gobierno de la Generalitat) y quienes anhelan una recentralización del Estado (como Ciudadanos y los sectores más duros del PP), nos conduce a un choque de trenes donde no está claro quienes pueden ser los ganadores, pero donde con seguridad los perdedores serán seremos- muchos. La reconfiguración territorial de España, probablemente no llegará a concitar la unanimidad de todos los agentes políticos y autonómicos existentes, pero es obvio que solo será útil, eficiente y duradera si obtiene un elevado nivel de consenso, algo que hay que reconocer que consiguió la Constitución de 1978, pero cuyo nivel de progresivo envejecimiento “tras cuatro décadas- ha perdido. Está claro igualmente que el debate territorial, con las enormes suspicacias que genera y las grandes sensibilidades que toca, no puede plantearse en el ambiente, continuamente electoral, que habitamos, pues partidos como el PP y Ciudadanos, que han hecho gala del inmovilismo, como el PSOE que baila en la indefinición o la antigua Convergencia, que opta por la huida hacia adelante, no pueden permitirse alimentar un incendio incontrolado en sus filas, abriendo el melón territorial con las urnas esperando en el colegio electoral… ya que ello implicaría dejarse muchos jirones por el camino.  

Un observador imparcial pondría sobre la mesa una reforma, revisión o actualización constitucional, que abordara los derechos sociales que el texto de la Constitución no contempla, y una reformulación del Estado autonómico, que reconduzca y elimine las duplicidades competenciales y del gasto que se han producido, que reconozca el carácter plurinacional del Estado, dando satisfacción no solo a las autodenominadas ”nacionalidades históricas” como Cataluña, País Vasco o Galicia, sino también a otras realidades nacionales evidentes como la aragonesa o la castellana, entre otras.

La novedad en el panorama actual, surge de la novedosa posición que frente a la cuestión territorial española aporta Podemos. Es la primera vez desde los primeros años de la transición, que un partido mayoritario (el tercero en votos y representación) reconoce que el Estado Español está formado por varias naciones, siendo por tanto un Estado Plurinacional, y que admite el principio de autodeterminación como regla para que los diferentes pueblos de España decidan su modelo de vinculación con el Gobierno Central, aunque sea más o menos camuflado bajo la confusa terminología del “derecho a decidir”. Aunque es cierto, que la formación que lidera Pablo Iglesias, cuyas posiciones suelen ir trufadas de demagogia y oportunismo, parece asumir estas propuestas “plurinacionales” como una mera herramienta instrumental para seducir a unas Confluencias, que le aportan votos y mejoran significativamente su cuenta de resultados en escaños. No hay que olvidar que desde las filas de Podemos parece que solo se reconoce un carácter diferencial a territorios como Cataluña, País Vasco, Galicia o Valencia.

El modelo sobre el que debe de construirse esa España Plurinacional, probablemente debe pivotar sobre el federalismo solidario, que puede sumar los consensos y acuerdos suficientes para un gran pacto territorial, que dentro de una Gran Reforma Constitucional nos dote a todos los ciudadanos españoles y a todos los pueblos que conviven en España de un marco de convivencia comúnmente aceptado, que nos ofrezca un horizonte de tranquilidad que midamos por décadas. ¿Es posible ese gran Pacto?.

Obviamente, aquellos que añoran el centralismo franquista y a quienes solo mantener la unidad de España no es suficiente, pues desean abolir las autonomías, no tienen cabida en estos consensos; como tampoco es posible contar con partidos que desean ejercer ya el derecho de autodeterminación con los ojos fijos en una declaración de independencia inmediata; pero sin tener una bola de cristal que me permita leer en el corazón de los 47 millones de españoles, me atrevería a asegurar que el 80% de los ciudadanos del Estado (probablemente muchos más) ratificarían con sus votos una propuesta que garantizara la unidad de España, el respeto a las identidades nacionales existentes en los pueblos que la conforman y su autogobierno, todo ello dentro de una Europa Federal.    

Un Estado Plural, que para el Partido Castellano (PCAS) debe construirse de abajo arriba, y apostando por un Federalismo Solidario, que garantice el reconocimiento de Castilla como nacionalidad histórica, como un actor social, político, económico y cultural clave dentro de esa nueva España federal y solidaria. Un federalismo solidario que nace de los derechos de los pueblos que se federan y huye del concepto de Autonomía, que no deja de ser una mera descentralización. El Federalismo exige el reconocimiento explícito de las Entidades Federales que constituyen la España Plural o Federal, de modo que las competencias de cada entidad federal, que deben ser similares entre sí, estén blindadas constitucionalmente, con igualdad de derechos y obligaciones con el resto de los pueblos del Estado, y estableciendo de forma detallada el reparto competencial entre las diferentes Administraciones (central, territorial y local), garantizando expresamente su autonomía.

El PARTIDO CASTELLANO (PCAS) a través del Grupo ALE-VERDES del Parlamento Europeo en el que se integra la Cooperativa Política Europeísta de los castellanistas: PRIMAVERA EUROPEA, ha organizado “para debatir estas cuestiones- una Jornada de Trabajo el domingo 2 de Octubre para debatir el “Papel de Castilla en la España Plural”. El objetivo de esta sesión es analizar el papel del Federalismo en la Construcción Europea, la Articulación Territorial de España concebida como una realidad plurinacional y cuál es la aportación que tanto Castilla como el castellanismo político puede ofrecer a la solución de los problemas que se plantean acerca de la vertebración del Estado Español y de la Unión Europea. Las sesiones se desarrollarán en EL ATENEO DE MADRID (c/ Prado 21, Madrid) de 9:30 a 14:30 horas el domingo 2 de Octubre de 2016.

En un momento de fuertes convulsiones políticas y sociales sobre la construcción de la Unión Europea, a raíz del crecimiento de movimientos reaccionarios y xenófobos y de las consecuencias del Brexit, así como sobre el modelo de vertebración territorial de España, donde ya se produce el choque de trenes entre visiones del centralismo más nostálgico y el independentismo más insolidario, se hace urgente un debate sereno, constructivo, abierto y dialogante sobre la Europa y la España que queremos para el siglo XXI. A ese debate se apunta sin temor el PARTIDO CASTELLANO (PCAS), liderando una Jornada que pretende ofrecer el federalismo solidario como la alternativa más deseable a la realidad plurinacional de España.

La Jornada sobre “EL PAPEL DE CASTILLA EN LA ESPAÑA PLURAL” se organizará a través de diferentes Mesas Redondas, con un carácter abiertamente participativo que abordarán “los modelos de Federalismo en España y Europa”, las “alternativas al debate territorial que se generan desde las formaciones políticas de las naciones sin estado existentes en España” o el papel que debe jugar Castilla y el Castellanismo en el debate territorial europeo y español. Participarán en esta Jornada representantes políticos y sociales de territorios como Andalucía, Aragón, Baleares, Canarias, Castilla, Galicia, Cataluña, País Vasco o Valencia entre otros. También se contará con la presencia de expertos en materia de Federalismo y de Políticas Territoriales. Entre los asistentes a este evento clave para diseñar el futuro político de España y Europa, cabe destacar la presencia de Jordi Sebastià, diputado en el Parlamento Europeo por PRIMAVERA EUROPEA y de Joan Baldoví, portavoz del grupo de COMPROMIS en el Congreso de los Diputados, así como representantes de CHUNTA ARAGONESISTA, SOMOS ANDALUCES o BLOQUE NACIONALISTA GALEGO, entre otros.

Los responsables del PARTIDO CASTELLANO (PCAS) consideran indispensable la realización de debates públicos, abiertos y tolerantes, como este programado para el 2 de Octubre en Madrid, acerca de la cuestión territorial en España y Europa, en el cual los castellanistas defenderán la necesidad y urgencia del reconocimiento de Castilla Unida, por encima de su actual división en Comunidades Autónomas de segunda, como una de las entidades claves de una España Federal que asuma su carácter plurinacional, que dé reconocimiento y autogobierno a todos y cada uno de los pueblos que conviven en España y que defina las reglas de un régimen federalista que garantice tanto la identidad y particularidades de cada comunidad, como la necesaria solidaridad territorial. El PARTIDO CASTELLANO (PCAS) defenderá una vertebración comarcalista para Castilla, que permita la ordenación racional de su territorio y luchar contra la despoblación, el Federalismo Solidario como opción para superar el conflicto territorial en España y un Europeísmo Federalista y Progresista para encarar el futuro de la Unión Europea.

 

(Fuente: http://burgosconecta.es/blogs/latenadadelcomun/2016/09/22/sin-castilla-no-hay-espana-plural/ )