«El ‘procés’ de Castilla es dar un golpe en la mesa y decir ‘estamos aquí’», Entrevista a Luis Marcos

Entrevista publicada en El Correo de Burgos

Pregunta- España, Castilla, España, Castilla, España, Castilla… ¿Qué dice la margarita?
Respuesta- No hay ninguna incompatibilidad entre Castilla y España. Mi identidad es castellana, es española, es europea y soy ciudadano del mundo.

P.- ¿Qué tiene la estelada que le falta a la bandera comunera?
R.- A la bandera comunera no le falta nada, morada con un castillo amarillo. Perfecta.

P.- ¿Tampoco le sobra?
R.- Tampoco.

P.- ¿Cuánto le crece la nariz cada vez que corea ‘Castilla entera se siente comunera’?
R.- Nada. Es una de las frases que más me gustan.

P.- Pero cierta, cierta…
R.- Yo quiero pensar que en algún rinconcito de su corazoncito todos los castellanos se sienten un poco comuneros y orgullosos de su tierra. Algunos lo exhibimos sin pudor y otros no se han dado cuenta todavía.

P.- ¿Cómo es el ‘procés’ que debe seguir Castilla?
R.- Castilla primero tiene que hacerse valer. Castilla, como han dicho los historiadores, hizo a España y España deshizo a Castilla. No es una página mohosa en los libros de historia, sino una realidad viva con muchas necesidades, quizás ahora la más dramática es la de la despoblación, la marcha de los jóvenes, el abandono de los pueblos, el envejecimiento. Castilla tiene que dar un golpe encima de la mesa y decir ‘aquí estamos los castellanos, no queremos ser más que nadie, pero tampoco menos’. Ese es el procés, dialogando con los pueblos de España y construyendo un futuro federalista y dentro del marco de la Unión Europea.

P.- ¿Debe ser Castilla la locomotora de España?
R.- No. Castilla tiene que dejar de pensar en arrastrar a todos los demás adonde incluso a veces no quieren ir para empezar a ser la locomotora de sí misma.

P.- ¿A Dios pone por testigo de que no volverá a hacer un trío?
R.- ¿Un trío?

P.- Entiéndalo cómo guste.
R.– Si hablamos del tripartito del que formamos parte efímeramente en el año 99-2000, a veces las cosas no salen bien, pero a mí me gusta la política sin mayorías absolutas, donde es necesario dialogar, ceder, escuchar a los demás, compartir ideas… Es verdad que en España no es nada habitual, somos muy avasalladores y cuando pactas con alguien lo que quieres es destruirle.

P.- ¿Tiene buena química con qué políticos de los que se sientan hoy en el Salón de Plenos?
R.– Bufff (risas). A muchos no los he tratado, pero me resultaba muy simpático y valoraba mucho a Javier Gil. Los poetas me encantan.

P.- ¿Y hasta ahí puede leer?
R.- Con los demás tengo buena relación, puedo tomarme un café, charlar y pasar un buen rato con gente de todos los grupos políticos. Con Marco Antonio Manjón o Salinero, de Imagina, con César Rico, el alcalde, Carolina Blasco o Antón, del Partido Popular, y del Partido Socialista me he peleado mucho y he pasado buenos ratos con Antonio Fernández Santos y valoro a Daniel de la Rosa y David Jurado. No es que tenga buena química, no iría en ninguna lista con ellos, pero hablaría de las cosas de Burgos sin ningún problema.

P.- Se ha saltado a Ciudadanos…
R.- No he tratado mucho a los tres concejales de Ciudadanos.

P.- ¿Y a los no adscritos?

R.- Álvarez de Eulate me parece muy preparada, con buenas ideas para Burgos, lástima que sea no adscrita, y de Fernando Gómez, personalmente, no tengo mala percepción.

P.- ¿Y entre los que compartieron pupitre con usted?

R.- Obviamente, de mis compañeros de Tierra Comunera tengo muy buen recuerdo, y del resto podría citar a Luis Escribano y José Manuel Nuño.

P.- Si el Partido Castellano sube al poder en Burgos, su primera medida sería…
R.- Quizás la primera sería abrir el Ayuntamiento a la participación de la gente y esto implica transparencia: levantar alfombras, abrir todas las ventanas, enseñar en qué se gasta el Ayuntamiento su dinero y habilitar procedimientos de participación ciudadana. Esa es la esencia de ser comunero.

P.- Si Padilla, Bravo y Maldonado levantaran la cabeza…
R.- Creo que no les gustaría la situación de Castilla, pelearían por cambiarla, como lo hicieron, y espero que dijeran que los comuneros del siglo XXI somos dignos herederos de su lucha.

P.- ¿Qué le enseñaron de Castilla a uno de Burgos, y además nacido en Bilbao, los madrileños?
R.- Yo me hice comunero en Madrid cuando era estudiante. Estaba en una residencia, con gente de toda España, y entraba en las habitaciones de mis compañeros de Andalucía, Canarias, Aragón o País Vasco y todos tenían la bandera de su tierra y los castellanos, ninguna. Empecé a estudiar la historia de Castilla porque yo era químico, mi perfil era científico, y entre los comuneros, el Nuevo Mester de Juglaría y José Antonio Labordeta, en aquellos años de la movida madrileña, con los amigos que tenía hubo una reacción química muy profunda que se destiló en unas gotas castellanistas.

P.- ¿Es Luis Marcos un político verde?
R.- Totalmente ecologista. Ahora es una de las prioridades de la política, la sociedad y la economía. O nos tomamos en serio el medio ambiente o nos cargamos el planeta y con él, el futuro.

P.- ¿Volverán a navegar juntos los tres patitos?
R.- (Risas). Nunca han dejado de hacerlo, aunque hayan estado lejos. Nos vemos mucho.

P.- ¿Es un corredor de fondo o un velocista?
R.- Corredor de fondo. En el corto plazo soy muy malo.

P.- ¿Se ha reconciliado ya con la gimnasia?
R.- Sí (risas).

P.- Tuvieron sus más y sus menos en el colegio…
R.- Sí, los tuvimos, pero ahora me encanta y, a pesar de tener 55 años, participo en las actividades deportivas de la universidad y la publicación de esta entrevista me pillará subiendo el San Millán.

P.- El aire se hace irrespirable…
R.- Cuando pierdes a gente que quieres.

P.- ¿Y cuándo perdió su energía?
R.- Nunca, si no, no estaría aquí.

P.- Creyó que el suelo se movía bajo sus pies…
R.- Se movió bajo mis pies, en clave positiva, cuando vimos los resultados de las elecciones del 99 y nos dieron tres concejales, un diputado provincial, un procurador en las Cortes… Pensamos que los resultados iban a ser buenos, pero no tanto, aunque luego el tiempo demostró que no eran tan sólidos y se movieron, de otra manera, bajo nuestros pies.

P.- ¿Las bicicletas son para el campus?
R.- Sí, yo soy más de andar, me parece que la movilidad sostenible empieza por nuestros pies, pero las bicicletas también valen. Si no hay otro remedio, se puede coger el transporte público, pero hay que evitar el coche por todos los medios.

P.- ¿Cuándo bailó su mejor jota?
R.- Me encanta la jota, pero soy muy malo bailando. (Ríe). Hay que reconocer las limitaciones de uno, que son muchísimas, y bailando soy mejor espectador que practicante.

P.- ¿Sabe ya si las cigüeñas volverán por San Blas?
R.- Estoy seguro. A veces no las vemos, pero vuelven todos los años.

P.- ¿Cómo echa la despedida un serrano?
R.- Pues que no pase más de un año hasta que nos volvamos a ver.

By | 2017-10-02T09:52:35+00:00 octubre 2nd, 2017|También en Castilla|Comentarios desactivados en «El ‘procés’ de Castilla es dar un golpe en la mesa y decir ‘estamos aquí’», Entrevista a Luis Marcos

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