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Castilla nos une

Castilla nos une

Análisis del 20D desde el Castellanismo.

Las tendencias que se iniciaron con las protestas populares del 15-M, y que fueron evidenciándose cada vez con más fuerza en los diferentes comicios electorales (Europeas de 2014, Municipales y Autonómicas de 2015), han eclosionado con fuerza, dañando de forma grave al bipartidismo que representan el PP y el PSOE, asentando a nuevos actores políticos como Podemos o Ciudadanos, y dejándonos la sensación generalizada de que el proceso de cambio del sistema político español, dista de haber finalizado, y que pronto tendrá ediciones de nuevos capítulos, pues la volatilidad política es manifiesta.

Si analizamos los resultados con un poco más de profundidad, asistimos a las horas más bajas del bipartidismo PP-PSOE, que a duras penas arrastran al 50% del electorado, cuando hace cuatro años casi monopolizaban el 80% de los sufragios del conjunto del Estado. El PP ha salvado los “muebles electorales” al situarse como fuerza política mayoritaria en votos y escaños, y aunque el descalabro respecto a la mayoría absoluta de 2011 es monumental, las negras perspectivas que auguraban muchas encuestas se han conjurado, y los 123 diputados obtenidos, dan esperanzas al partido de la gaviota a intentar jugar activamente, durante las próximas semanas o meses, por conseguir la investidura de un candidato popular (Rajoy u otro) que presida el futuro Gobierno de España, proceso que se presume casi imposible si el PSOE -o al menos una parte de él- no colabora desde una permisiva abstención.

El PSOE sufre un fuerte batacazo, especialmente doloroso al perder casi un millón y medio de votos respecto a los decepcionantes resultados obtenidos por Rubalcaba hace cuatro años. Malos resultados, donde destaca especialmente el verse reducido a cuarta fuerza política en la Comunidad de Madrid. Pero tras el golpe inicial, parece que Pedro Sánchez no se da por vencido, a pesar de la presión interna y externa que sufre, alimentado por 90 escaños, que aunque exiguos, surfean sobre las terribles encuestas que, a pocos días de la celebración de las elecciones, situaban a los socialistas como cuarta fuerza política en el conjunto del Estado.

Lo que sí está claro es que el electorado ha dado tres mensajes claros: fuerte reparto político, mayoría de izquierdas, y aparente retroceso nacionalista (aunque muchas formaciones nacionalistas han encontrado acomodo en las listas del PP y sobre todo de Podemos).

Respecto a Ciudadanos, que entra -con derecho propio y 40 diputados- en el reparto de los grandes, las caras de sus responsables -y especialmente de Rivera- evidencian su profunda decepción. Sus expectativas eran tan altas (quizás incluso, la Presidencia del Gobierno) como poco relevantes sus resultados. El tsunami naranja ha sido tan modesto como un suave oleaje playero, y la campaña electoral más que un paseo triunfal, se ha asemejado a un vía crucis para C“s, plagado de errores y de mediocridades, con algunas consecuencias especialmente llamativas y dolorosas, donde cabe destacar que el electorado ha situado al partido de Rivera claramente en la derecha, lo cual le inhabilita para pescar en las revueltas aguas socialistas.

Pablo Iglesias, el líder de Podemos se ha erigido en el “ganador” de estas elecciones, eso sí, actuando con la habilidad tramposa que le caracteriza. La realidad es que Iglesias, que aspiraba a la “conquista del cielo” en estas elecciones, ha conseguido un resultado significativo, pero insuficiente para las ambiciones que incuba, y todo ello a pesar de no reconocer claramente que un porcentaje elevadísimo de sus nuevos diputados, lo son realmente de otras formaciones políticas que, hoy son socios, pero mañana pueden devenir en rivales. E igualmente Podemos, ha sido poco sincero al evitar reconocer como un tremendo error político, su negativa a incluir a la Izquierda Unida de Alberto Garzón en sus candidaturas, que le hubieran proporcionado 14 diputados más, materializando su sueño de sorpasso sobre Pedro Sánchez, y además dotando de mayoría absoluta en el Congreso al eje Podemos-PSOE-IU. Pero ya sabemos que una de las dotes de los nuevos politólogos es presentar como aciertos indiscutibles, decisiones bastante torpes…   

¿Y ahora qué? Pues los resultados del 20D nos muestran una fotografía de la realidad social española, que a algunos puede parecer molesta o incómoda, pero que representa la voluntad, plural y diversa, de las gentes de España. Entramos en una época incierta, pero en la cual debemos dar la bienvenida al diálogo, al consenso, a la negociación. Un sueño para quienes abominamos de la prepotencia arrogante de las mayorías absolutas.

Quedan probablemente varios meses por delante para que las negociaciones para la investidura cristalicen, si ello es posible. Las opciones son múltiples, desde el acuerdo por una Gran Coalición PP-PSOE, que ansían los grandes poderes fácticos del país, y que paradójicamente han encontrado en Rivera a su máximo valedor, hasta un Gobierno de Izquierda sustentado en los diputados del PSOE, Podemos e IU con la complicidad de varios grupos nacionalistas, pasando por las diferentes opciones de gobiernos en minoría, que siempre exigen interesadas abstenciones.

Y siempre nos quedará la posibilidad de repetir los comicios en primavera… sin tener tampoco claro que unas nuevas elecciones puedan aclarar del todo el panorama político español, dada la gran volatilidad política en que vivimos. A priori, y con todas las dudas que ejercer de prestidigitador tiene ante este panorama, el PP puede ser un potencial beneficiario de la repetición de los comicios, al reclamar al centro-derecha una mayoría que sea barrera frente al desgobierno, al deterioro de las cifras macroeconómicas y al ofrecerse como el dique más seguro frente a la izquierda radical y el separatismo; por las mismas razones, Albert Rivera, sería el líder político potencialmente más afectado por una reedición electoral, y quizás esta sea la causa de su sobreexposición mediática en defensa de un gobierno de Rajoy en minoría, pero tolerado por el PSOE. En la mano izquierda, las cartas pintan al revés: Pedro Sánchez ya está señalado por parte de los suyos como el artífice de la derrota, y si no logra salir airoso del periodo de consultas abierto para acceder a la Moncloa, los de Pablo Iglesias tienen claras posibilidades de superar a los socialistas en unas nuevas elecciones, y aprovechando el viento a favor, convertirse en la fuerza política más votada, dentro de una mayoría absoluta de la izquierda española.

Por ello mi apuesta pasa porque si el PP no consigue hacerse con la presidencia del Gobierno, Pablo Iglesias forzará a la repetición de los comicios, pues no desea apoyar a Pedro Sánchez para que llegue a la Moncloa, y ve unas nuevas elecciones como la segunda parte del partido, en la que seguir marcando goles.   

Los resultados de las Elecciones del 20D nos traen más conclusiones, aunque a algunos pueda parecerles de orden menor. Los malos resultados de formaciones como BNG, Chunta o Coalición Canaria, indican una necesidad de reflexión desde organizaciones de corte nacionalista, que en las elecciones generales no han conseguido suficiente apoyo. Otras, como el andalucismo, el castellanismo o el PRC de Revilla, ni siquiera han concurrido. ¿Estamos ante un modelo político en que los electores apoyan en los comicios locales y autonómicos a formaciones regionalistas o nacionalistas, para mutar su voto en opciones políticas estatales para las elecciones generales?

Desde mi punto de vista, los complicados resultados electorales del pasado domingo, visualizan también algunas oportunidades que, probablemente pocos actores políticos verán realizables. Existe una mayoría clara progresista en el Congreso, sustentada por PSOE, Podemos, IU y algunos grupos nacionalistas, que puede construir y apoyar un gobierno que apueste por la regeneración de la vida política de este país, por políticas sociales que se centren en apoyar a los más desfavorecidos por la crisis, por implantar medidas económicas que visualicen una apuesta por el desarrollo sostenible, las energías renovables y la creación de empleo, por reformar nuestra Constitución para avanzar en la construcción de un Estado Plurinacional, donde parte de quienes han trabajado por el secesionismo entiendan que sus principales demandas tienen una razonable cabida, desde el punto de vista de un autogobierno suficiente y un reconocimiento significativo de su identidad; al mismo tiempo, en ese nuevo orden, quienes entienden España solo desde una visión centralista y uniforme, pueden darse cuenta de que la pluralidad y diversidad puede ser un cemento más duradero de la unidad de España.

Los castellanistas seguiremos adelante, defendiendo la insustituible presencia de Castilla en cualquier proceso que pretenda construir una España Plural, exigiendo que los problemas específicos de la tierra castellana, como el éxodo juvenil, la despoblación, o la discriminación asimétrica, figuren en la primera página de la agenda política. Y desde el PARTIDO CASTELLANO (PCAS) construyendo una organización amplia y abierta, que sea un instrumento útil para responder a las demandas de una sociedad confusa y perdida, como hoy por hoy, lo es la castellana.

 

Felices Fiestas de Navidad y Feliz Solsticio de Invierno.

Lucha por ser feliz, disfruta de lo hermoso de la vida, no te dejes dominar por el desaliento, y recuerda emocionadamente a quienes nos faltan y nos esperan.

No rompas nunca tus vínculos con tu tierra, con tus gentes y con la Naturaleza.

Álzate contra el poderoso y defiende a los más sencillos.

Aprovecha todas las oportunidades, que serán muchas, que 2016 te ofrezca.

Con toda tu alegría, haz el bien y lucha contra la injusticia.

Son mis mejores deseos para ti, lector y lectora, desde la Tenada del Común.

(Artículo de luis Marcos publicado en burgosconecta.es  

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