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Castilla nos une

Castilla nos une

De pactos y decepciones.

Han pasado poco más de quince días desde esos históricos comicios, y el debate postelectoral en la mayor parte de España, previo a la conformación de los gobiernos municipales, me sugiere el olor rancio de lo ya visto y vivido mil veces. La ilusión por “nuevas formas de hacer política” se ha marchitado ante mis ojos a la velocidad de la luz. Los debates para conformar nuevos gobiernos se han limitado a lo de siempre: “quién va a ser el próximo alcalde”, “cuánto vamos a cobrar los cargos públicos”, “a cuántos asesores vamos a contratar”, etc… olvidando rápidamente todas aquellas páginas de los programas electorales que hablaban de auditorías, de mirar debajo de las alfombras, de ajustar cuentas con los corruptos, de poner a los vecinos al frente de sus ayuntamientos…

Nunca las promesas fueron tan efímeras. Sorprenden las declaraciones del candidato a la Junta de Castilla y León por Podemos, Pablo Fernández (el mismo que defendía separar Castilla y León, y que “celebró” el 23 de Abril a miles de kilómetros de Villalar), reclamando ahora que todos los procuradores cobren un buen salario (claro, los suyos, los primeros). Igualmente deja atónito al más pintado, la desenvoltura de Luis Fuentes, hasta hace pocos días defensor del “regionalismo salmantino” y hoy virrey de Albert Rivera en la Meseta, que entiende que el cambio que le han pedido sus votantes se traduce en alargar cuatro años el gobierno regional del PP, con su agonía corrupta de la trama eólica, el caso Gürtel, el saqueo de las Cajas de Ahorros o el expolio de las empresas públicas de Castilla y León.

Cuánta ilusión de los electores tirada al retrete, cuántas mentiras contadas en campaña, cuánta mercadotecnia electoral, cuánto papel de regalo para envolver la misma y asquerosa vieja política de siempre: el puro mercadeo por los puestos, por el dinero, por el poder…

Y Burgos, no es una excepción a este espectáculo tan poco edificante. A los castellanistas nos ha dejado de piedra el escaso compromiso que las 4 formaciones presentes en el nuevo Consistorio de la capital burgalesa (PP, PSOE, Imagina y Ciudadanos) están teniendo con la asunción de proyectos para Burgos más allá de las fronteras del municipio. ¿Dónde están los acuerdos que hablen de los proyectos fundamentales para Burgos, tanto a sus cargos electos en las Cortes de Castilla y León, como en las Cortes Generales? Cuestiones como el Parque Tecnológico, la reapertura del Tren Directo Burgos-Madrid por Aranda de Duero, la liberalización de la AP-1, la construcción de la A-12 (Burgos-Logroño), el desarrollo del nodo logístico de Villafría, el rescate del Hospital Universitario de Burgos, etc., son actuaciones de gran importancia para Burgos que requieren de acuerdos supramunicipales para que salgan adelante. Pero de momento, nada de nada…

El comportamiento trilero de Javier Lacalle es patético, ofreciendo un paupérrimo documento a su “pareja de baile”, Gloria Bañeres, basado en generalidades que cualquiera podría respaldar: gestión y recuperación económica, servicios públicos municipales de calidad, dinamización económica para la industria y el empleo, avance y desarrollo de ciudad y más transparencia y participación… careciendo de cualquier tipo de compromiso concreto.

Por su parte, la actuación de Ciudadanos es estelar, defendiendo propuestas tan generalistas que lo mismo valen para Burgos, para Cartagena o para Fregenal de la Sierra (supongo que eso es lo que entienden que defienden las mismas cosas en toda España… que desconocen cómo es realmente España). Entender que las ansías de cambio de la sociedad burgalesa se limitan a debatir sobre si el Ayuntamiento de Burgos necesita cuatro o siete concejales liberados, significa que tras la luminosidad de los platós televisivos que encumbran a la formación naranja, solo hay mediocridad.

El apoyo, por acción o por omisión, de Ciudadanos a Javier Lacalle, significaría un fracaso para la ciudad, que dejó muy claro en las elecciones del 24 de mayo la amortización de Javier Lacalle como Alcalde de Burgos, al conseguir sólo 10 de los 27 Concejales del Consistorio.

Las discusiones, entre partidos de los últimos días, parecen centrarse en asuntos que son lejos de ser vitales para la ciudad, como la designación de concejales liberados, declaraciones vagas y bienintencionadas sobre empleo o una regeneración democrática vacía de contenido. Sin embargo, además de las infraestructuras, vitales para el desarrollo de Burgos, temas como la pérdida de población, medidas concretas para la creación de empleo, el futuro de los consorcios, la refinanciación de la deuda municipal,… no parecen importar o lo hacen marginalmente, a los que se disputan el gobierno municipal.

(Fuente:  http://burgosconecta.es/blogs/latenadadelcomun/2015/06/12/de-pactos-y-decepciones/#more-218).

 

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