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Castilla nos une

Castilla nos une

Lo llaman municipalismo y no lo es

Una de las palabras de moda esta campaña está siendo la de “municipalismo”. Bajo este término se conoce ya al movimiento que surgió a partir de la iniciativa local de Guanyem Barcelona y que ha dado lugar en muchas ciudades españolas a la creación de numerosas candidaturas de convergencia para concurrir a las próxima elecciones municipales, como es el caso de Ahora Madrid en la capital. Asamblearias, ciudadanas y participativas, muchas de estas nuevas opciones han sido encabezadas por Izquierda Unida o Podemos y se han definido como impulsores de la nueva política frente a las opciones del bipartidismo que predomina en nuestro país desde hace tres décadas.

Pero además hay otra característica que no se debe pasar por alto. El nuevo municipalismo, como las ideas republicanas de los años 30, es inminentemente urbano. Su presencia en las ciudades y pueblos de más de 10.000 habitantes es generalizada en los próximos comicios pero ¿qué ocurre con los municipios más pequeños y sus habitantes?, ¿qué opina de ellos este nuevo movimiento municipalista? Solo dos datos a tener en cuenta: el tamaño municipal medio de Castilla-La Mancha en el año 2009 era de 2.223 habitantes (inferior a la media española) y de los 288 municipios de la provincia de Guadalajara solo 8 superan los 5.000 habitantes.

Con esta situación quisiera que los lectores reflexionaran sobre la iniciativa municipalista que existe en Castilla-La Mancha y que es prácticamente similar a la del resto del territorio castellano. La conclusión en la que probablemente estemos más de acuerdo es que esta corriente que pretende regenerar la política no está en la mayoría de los municipios castellano-manchegos y que, además, tampoco los conoce. Es por eso que yo me niego a hablar de municipalismo sin tener en cuenta el medio rural, en el que viven también miles de ciudadanos con los mismos derechos y obligaciones que los de las grandes ciudades. Por eso y porque cuando estamos hablando de modernidad y tecnología hay municipios a los que aún no llega la cobertura móvil. Por eso y porque cuando la mayoría de candidatos hablan de recuperar la educación y la sanidad pública y universal hay miles de niños y personas mayores que cada mañana tienen que caminar y esperar largos ratos en una fría parada a las afueras de su pueblo a que pase el autobús que les lleva a los colegios o consultorios que a veces se encuentran demasiado lejos de sus casas.

Por eso no creo en un municipalismo que no habla de la mayoría de municipios de nuestra comunidad autónoma. Porque bien es cierto que necesitamos una reforma del régimen local que imponga coherencia y lógica a nuestros ayuntamientos, pero no es menos verdad que esos ayuntamientos están sustentando los últimos núcleos de población que cuidan de nuestro campo, nuestros montes o nuestra artesanía. Y eso también es economía. Y progreso. Comarcas como la del Señorío de Molina o la Serranía de Cuenca nos reclaman cada día un poquito de atención política que aprecie los recursos de los que disponen y las oportunidades que pueden ofrecer, incluidas las laborales. Sin embargo, el dinero ha sustituido al hombre como centro de la política actual y para eso nada mejor que la sociedad consumista de las ciudades. El municipalismo necesita de los municipios y mientras no sea así este término solo será un nuevo disfraz de la vieja política para conseguir legitimar las nuevas marcas políticas que nos ofrece.

Antonio Fernández Rincón

Candidato de PCAS a las Cortes de CLM por Toledo

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