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Castilla nos une

Castilla nos une

¿QUÉ HACEMOS CON NUESTRA CASTILLA? (Julio 2009).. (15/07/2009)

Sebastián DE LA SERNA DE PEDRO, Portavoz de EL PARTIDO DE CASTILLA Y LEON (PCAL) en el Ayuntamiento de Aranda de Duero (Burgos), vuelve a mostrarnos su opinión, en este caso reflexiona en voz alta sobre Castilla y León.

Los que hemos nacido y vivido siempre en Castilla y León, hemos soportado con recelo aquello de que nuestra región, al querer formar España, había devorado al resto de los territorios peninsulares, haciendo que perdieran su identidad particular y propia.

 

         Entiendo que esto es una simplicidad y una ingenuidad que obvia cualquier estudio histórico de cómo se forman realmente estos procesos políticos.

Pero esta leyenda ha ido calando en nuestras gentes y posiblemente por eso aquí no tuvimos entusiasmo autonómico.

Durante la dictadura ya soportamos que las mejores obras y las mayores inversiones en infraestructuras fueran para el País Vasco y Cataluña, financiado en parte con recursos de nuestra tierra, obligatoriamente invertidos por nuestras Cajas de Ahorros en el INI.

         Llegó la democracia y las autonomías y ¿qué vemos hoy si nos molestamos en observar, objetivamente, el asunto sobre el terreno?

         Según el Informe España 2003 que presentó la Fundación Encuentro, hay diferencias crecientes en la calidad de las prestaciones de la sanidad en las distintas Comunidades Autónomas. Navarra y el País Vasco disponen de mayores recursos por persona.

         Según las estadísticas de los mejores Colegios en España, no figura ninguno de Castilla y León.

         Se creó el actual estado de las autonomías, posiblemente no con el ánimo de descentralizar el Estado, sino para paliar o mitigar el efecto de las “nacionalidades históricas”, léase Cataluña y Vascongadas; (por cierto, ¿en qué parte de la Constitución viene lo de nacionalidades históricas?) más tarde se agregó Galicia. ¿Qué rumbo lleva Castilla y León?

         Considero que no es momento de replantearse el conjunto de la Autonomía y que, aunque no nos guste, ya que es una mezcla confusa, habrá que dejarlo como está y dirigir nuestros esfuerzos a “ver” la realidad actual que creo es muy pobre y mirar cómo enfocamos nuestro futuro en Europa, ya que, quieran o no los estados de la Unión Europea, poco a poco (realmente a velocidad vertiginosa, observado en tiempo histórico) están cediendo poder y atribuciones a las Regiones o Autonomías que integran la U. E., y este es un tren que sería peligroso perder, y por supuesto, con la ampliación, la competencia va a ser feroz.

         Posiblemente, si se escucha a los políticos que actualmente están en el poder, o se sobrelee la Prensa, todo va bien, pero si uno se introduce en la vida diaria de la Castilla rural, no todo va tan bien.

         ¿Creemos en la Autonomía? ¿Tenemos espíritu autonómico? ¿Valoramos lo que supone esto?

         Necesitamos algo que nos “remueva” y cree un espíritu colectivo; algo que traiga de nuevo la fe a nuestras gentes, que sea capaz de concertar esfuerzos para salir de este letargo que puede llevar a que en muchas zonas se diga “apaga y vámonos”, porque no quede nadie con fe y creencia en nuestro territorio y en sus posibilidades. Ahora mismo en nuestros pueblos “la vida se va a chorros”; las muertes son mucho más elevadas que los nacimientos.

         Entiendo que la PAC se tiene que remodelar totalmente para poder acoger a los nuevos miembros de la Unión Europea, muchos más pobres que nosotros y que puedan, poco a poco elevar su nivel de vida, con lo que se conseguirá frenar su emigración y despoblación, pero se debe estudiar muy seriamente la forma, pues de lo contrario nuestra agricultura de secano, que ahora subsiste por las ayudas de la PAC puede desaparecer absolutamente y si ahora es muy preocupante la situación de nuestros pueblos de la Castilla profunda, lo que se avecine puede ser caótico. Considero que la descentralización ha sido buena, pero habrá que replantearse el organigrama de nuestras Instituciones y ver cuáles son necesarias y cuáles no.

         Es posible que sea el momento de analizar coherentemente las Diputaciones Provinciales, qué sentido tienen; qué recursos y en qué se gastan. Ahora mismo el presupuesto de las Diputaciones (¿qué tanto por ciento va a personal?) distribuido por comarcas estaría mucho más cerca del ciudadano, se repartiría más equitativamente y -sin lugar a dudas- sería más rentable a presente y futuro.

 

 

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