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Castilla nos une

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RAZONES PARA EL CIERRE DE LAS CENTRALES NUCLEARES.. Luis Enrique Espinoza Guerra.. (24/11/2003)

Salamanca, abril del año 2002. En el 16º aniversario de Chernobil.
Luis Enrique Espinoza Guerra. Plataforma Antinuclear de Salamanca.

1.- Contaminación radiactiva

En todo el ciclo nuclear (desde la minería al reactor y las plantas de reprocesamiento) se emiten isótopos radiactivos (a la atmósfera, a los cursos de agua, al entorno, etc.), como lo demuestran múltiples estudios, el último de los cuales, dirigido por el Dr. López-Abente y publicado en el Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, volumen 8, del año 1999, páginas 925-934, dice que, en el radio de 30 kilómetros de instalaciones como las minas y la fábrica de concentrados de uranio de Saelices en la comarca de Ciudad Rodrigo, se incrementa el número de leucemias en un 60 por ciento.

2.- Inseguridad

Cincuenta años de historia han demostrado sobradamente que era falsa la presunción de los primeros promotores de la industria nuclear, que la presentaron como minimizadora de riesgos imprevistos: el máximo accidente nunca podría ocurrir o su probabilidad era mínima. Sin embargo:

* Los ingleses han tenido su Widnscale en 1957.
El primer accidente «más grave». Ardieron 40 toneladas de uranio durante más de 48 horas.La nube de iodina radiactiva llegó hasta Dinamarca. Se prohibió el consumo de leche durante mes y medio. En Londres, a 500 kilómetros, la radiactividad alcanzó 20 veces su valor normal. Se le quitó, como siempre, importancia. 26 años después (en febrero de 1983), el Gobierno británico no tuvo más remedio que atribuir a este accidente los 13 fallecimientos por cánceres y los 247 cánceres más detectados en la zona. Y, en Febrero 1984, la opinión pública supo que las playas cercanas a la central (ahora llamada de Sellafield) estuvieron contaminadas por radiactividad durante siete días (antes de que el gobierno británico tuviera conocimiento oficial del accidente).

* Los franceses han conocido su La Hague, en 1973 y en 1980.
La Hague es un Centro de reprocesamiento de residuos radiactivos. Del accidente resultaron 35 empleados contaminados, 7 de ellos gravemente. Hubo nubes de gas radon en la atmósfera durante un cuarto de hora. En Abril de 1980 se produjo una avería en el sistema de refigeración. Las autoridades la ocultaron. Hubo un fuerte calentamiento de los tanques de almacenamiento. Fue el preludio de una catástrofe grave, que ocasionó la evacuación inmediata del personal.

* Los norteamericanos han sufrido su Harrisburg en 1979.
El 28 de marzo, en la unidad 2 de la central nuclear de la Isla de las Tres Millas (Three Mile Island), cerca de Harrisburg (Pensilvania), se produjo una pequeña fuga en el generador de vapor, que desencadenó el accidente más grave de la historia nuclear de los USA y el segundo más grave de la historia de la energía nuclear. Al perder refrigerante, aumentó la temperatura del núcleo, que acabó por fundirse, con esparcimiento de material radiactivo en la contención , y la formación de una burbuja de hidrógeno que amenazó con provocar una explosión, que hubiera lanzado al medio toneladas de material radiactivo. Para evitar la explosión se liberó a la atmósfera gran cantidad de gas radiactivo, que afectó a las poblaciones circundantes. El reactor dañado sigue clausurado y sin desmantelar (la radiactividad es todavía demasiado alta en el interior para proceder a las labores de descontaminación; toda la contención está llena de material altamente radiactivo que ha escapado de las vainas. El reactor número 1, que se ha revelado como muy inseguro, sigue en funcionamiento y se espera su parada para el 2010. Las consecuencias para la salud de la población están todavía sometidas a controversia, pues resulta muy difícil evaluar las dosis radiactivas a que fueron expuestos los afectados. Se evacuaron las mujeres embarazadas y los niños en un radio de 8 millas, dos días después del accidente. Se han detectado aumentos de malformaciones congénitas, cánceres y enfermedades psicológicas (debidas al estrés sufrido por la población). Ya existen sentencias judiciales como la que obliga a la empresa propietaria a indemnizar con un millón de dólares a los padres de un niño con síndrome de Down. Tras diez años de estudios e investigaciones sobre el accidente se modificaron las regulaciones internacional sobre seguridad y operación de los reactores nucleares. La primera consecuencia de estas medidas ha sido el encarecimiento de la energía eléctrica de origen nuclear. El KW de potencia nuclear instalado viene a costar en la actualidad entre 450.000 y 600.000 pesetas (compárese con el precio de KW de gas de ciclo combinado, que es de unas 75.000 pesetas, o con el KW eólico, de unas 150.000 pesetas). Fue el principio de la decadencia de la energía nuclear en el mundo: las centrales nucleares eran inseguras y la energía nuclear era cara y poco competitiva frente a otras fuentes de energía.

* Los suecos han tenido su Ringhals en 1980.
En la ciudad de Halland, al sur del país. En el mes de marzo, un desperfecto en un generador del reactor número 2 provocó una filtración de agua radiactiva. Se paralizó el reactor. El agua vertida fue al mar. El reactor había tenido problemas anteriormente por dos veces.

* Los japoneses han tenido su Tsuruga en 1981, y su Ishigami en 1999.
Central nuclear de Tsuruga. Escape de más de cuarenta toneladas de residuos radiactivos líquidos durante tres horas. 287 trabajadores sufrieron radiaciones nucleares importantes. Se supo entonces que el mes anterior habían tenido lugar otras fugas importantes de radiactividad.
Centro de reprocesamiento de residuos de Ishigami. Escape importante de material radiactivo. Nivel de radiación exterior 4.000 veces superior al normal. La zona de control se ha ido ampliando hasta 6 kilómetros. Se ignora todavía el número de personas irradiadas. Ni las naciones más avanzadas tecnológicamente son capaces de controlar adecuadamente estas instalaciones nucleares.

* Los rusos han padecido su Chernobil en 1986.
Muerte inmediata de 31 personas. Medio millón de madres y niños tuvieron que ser evacuados. La contaminación obligó a abandonar dos ciudades industriales. Deberá restringirse el acceso a una zona de 30 km. alrededor de la central durante un tiempo indefinido. Más de 100.000 personas han tenido que emigrar definitivamente. Una cuarta parte de la superficie cultivada de Bielorrusia quedará improductiva durante más de medio siglo. Un millón de personas han quedado afectadas por radiaciones de alto nivel. El número probables de cánceres inducidos se calcula por algunos científicos en medio millón.

* Los españoles hemos conocido nuestro Vandellós, en 1989.
Central nuclear de Vandellós-1, en Tarragona. La única central nuclear española que ha llegado a contar con un permiso de explotación definitivo. El accidente era previsible, pero no se acometieron las reformas necesarias en el sistema de protección de incendios. Fue un fallo mecánico de la turbina, que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) había previsto, pero no forzó a la empresa a solucionarlo. La central fue clausurada. Recientemente, se ha dictado sentencia absolutoria para los 4 técnicos y los 2 miembros del CSN. La sentencia ignora que provocar un riesgo evitable para las personas o el medio es un delito. La sentencia ignora el hecho de que los planes de emergencia no funcionaron. Se supone que todas las poblaciones próximas a Centrales Nucleares tienen planes de emergencia listos para ser activados cuando ocurren sucesos como el de Vandellós. Sin embargo, ni siquiera se alertó a la población, por si finalmente se hubiera producido un escape radiactivo. Esta sentencia es una prueba evidente de que el derecho constitucional en temas de medio ambiente no está garantizado en lo que afecta a la energía nuclear. Queda muy en evidencia la doble vara de medir con que se aplica la ley. Hay activistas de Ecologistas en Acción o de Solidarios con Itoiz pendientes de condena por acciones que se presentan claramente tipificadas como delito, a pesar de no suponer ningún riesgo para la vida o para la salud de las personas (encadenarse a un convoy nuclear o cortar los cables de unas obras). Sin embargo, los responsables de un accidente que podía haber desembocado en una catástrofe nuclear resultan totalmente exonerados.

* Y las averías, incidentes y escapes de Almaraz (Cáceres), Garoña (Burgos), Zorita (Guadalajara), Cofrentes (Valencia)…
No estamos seguros con la energía nuclear ni con el Consejo de Seguridad Nuclear, un organismo público teóricamente encargado de velar por la seguridad de toda la sociedad y de los ecosistemas, y, sin embargo, no puede disfrutar de un mínimo de garantía en sus actuaciones, mientras su benevolencia con las empresas propietarias de centrales nucleares se convierte en una burla al sentido común.

3.- Proliferación de armamento nuclear

La industria nuclear ha alentado tal proliferación, suministrando uranio o plutonio fisionables, recuperados en las plantas de reprocesamiento. Parte de lo recuperado en Marcoule (Francia), procedente de Vandellós-1, ha sido desviado al programa de armamento nuclear francés.

Una central de 1000 MW genera anualmente unas 25 toneladas de material irradiado, entre ellas 200 kg. de plutonio. Con unos kilogramos de plutonio es relativamente fácil construir una bomba de 20 a 30 megatones. Actividad, por tanto, de altísimo riesgo, aun en el supuesto utópico de un funcionamiento tecnológicamente perfecto de las centrales..

4.- Elevado coste económico (negocio ruinoso)

Esto es cierto, una vez tenidas en cuenta las exigencias de seguridad en las CN, la gestión de los residuos radiactivos y la realización de previsiones realistas de la demanda de energía eléctrica.

En España, la deuda heredada por el sector nuclear está en torno a los 4,5 billones de pesetas.

El KW de potencia nuclear instalado viene a costar en la actualidad entre 450.000 y 600.000 pesetas (a comparar con el precio de KW de gas de ciclo combinado, que es de unas 75.000 pesetas, o con el KW eólico, de unas 150.000 pesetas).

El precio de la electricidad debe incluir, no sólo los costes relacionados con el proceso de producción y distribución de la energía, sino también las consecuencias que debemos pagar por el mantenimiento de plantas contaminantes que deterioran nuestro entorno.

El precio de la electricidad no refleja su verdadero coste para la sociedad, al computarse sólo los costes privados que se derivan de las etapas de la producción y distribución de la energía. Dentro de las tarifas, han de tenerse en cuenta además los efectos medioambientales en los que se incurre.

Y, por supuesto, están los costes de desmantelamiento y de gestión de los residuos radiactivos. (ver Apartado 10: «La energía nuclear está en declive»).

5.- Es falsa la alternativa de la Energía Nuclear como solución al problema del cambio climático

Es un alegato muy utilizado por las empresas propietarias de centrales nucleares: como éstas no emiten CO2, el principal gas invernadero, el único camino para reducir las emisiones sin cambiar los patrones de consumo es sustituir las centrales térmicas de combustible fósiles por Centrales Nucleares. Un enorme despropósito. Financiar económicamente una expansión masiva de la Energía Nuclear es un disparate. Distraería las inversiones que son necesarias para las auténticas medidas para reducir la amenaza del calentamiento global del planeta: el ahorro y la eficiencia energética, y las energías renovables. Y es una fantasía que, si se tuviera en cuenta, sólo empeoraría el ya de por sí grave legado de mortíferos residuos radiactivos, que será la hipoteca que dejaremos a las generaciones futuras, la peligrosa herencia de la industria nuclear.

Todo esto es tan evidente que el Protocolo acordado en la Cumbre Mundial de Kioto sobre el Clima deja fuera a la Energía Nuclear de entre las políticas y medidas propuestas para combatir el cambio climático (Artículo 2 del Protocolo de Kioto).

Además, la energía nuclear sólo produce electricidad, mientras que la mayor parte de la energía que se demanda lo es en forma de calor (y ésta sale de las centrales térmicas de fuel y de carbón), como lo ha dejado establecido un reciente informa encargado por WWF/Adena al World Information Service in Energy (WISE), de París.

6.- Hay alternativas, pero se evitan. Discriminación injusta.

Lo que ocurre es que la energía limpia sigue estando marginada:

El borrador del Real decreto de tarifas para el año 2000 recorta injustificadamente 15.000 millones de pesetas de las tarifas eléctricas para el año 2000, a costa de las únicas partidas que benefician al medio ambiente: ahorro energético, renovables y cogeneración. Así, del reparto de los aproximadamente dos billones de pesetas que los consumidores pagaremos en las tarifas eléctricas en el año 2000, se reducen las siguientes partidas:

Gestión de la demanda …….. 5.100 millones. Quedan 0 pesetas para los únicos programas destinados a promover el ahorro y el uso eficiente de la energía. Se han eliminado los programas de ahorro energético. En años anteriores se destinaba una cantidad anual (5.000 millones) de las tarifas para dedicar a programas que incentivaran mejoras de la eficiencia energética de los consumidores. Parece que lo que se quiere promover es el derroche. Se sacrifica el medio ambiente a los beneficios de las eléctricas.

Energías renovables ………… 4.000 millones. Se rebajan en un 9 % las primas (aprobadas desde hacía un año) para favorecer el desarrollo de las ER. El sistema de primas no sería necesario si a cada energía se le gravase con el verdadero coste externo que conlleva.

Cogeneración ………….. 6.000 millones

Nuestra opinión:
Para rebajar las tarifas podrían recortarse los dineros destinados a otras actividades que recibirán cantidades importantes:

Garantía de potencia (cantidad extra para las compañías cuyas centrales hayan entrado en operación: 180-200.000 millones).

Costes de ineficiencia (los llamados «Costes de Transición a la Competencia», que han sido declarados por la Comisión Europea como ayudas del Estado encubiertas): 85-90.000 millones de pesetas.

Centrales nucleares que no han funcionado nunca : 70.000 millones.

Minería y stock de carbón: 40.000 millones

Residuos radiactivos: 16.000 millones

Compensación a las eléctricas por comprar energía limpia: 1.200 millones.

Minería de uranio: 400 millones.

Son decisiones políticas que seguirán perpetuando el dominio de un sistema de energía sucia, en detrimento de las limpias que difícilmente así podrán salir de la marginalidad.

En España se generaron, durante el año 1999, 208.703 GWh de energía.

Las centrales térmicas vertieron a la atmósfera 65 millones de toneladas de dióxido de carbono y las instalaciones nucleares generaron 160 toneladas de residuos radiactivos de alta. Los ingresos brutos de las compañías eléctricas superaron la cifra de 1 billón de pesetas.

En España se consumieron, durante el primer semestre de 1999, 2.642 GWh de fuentes de energía limpia.

Las Energías Renovables evitaron el vertido de 2 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Los ingresos de estas compañías rondaron la cifra de 30.000 millones de pesetas.

El desafío de las Energías Renovables no es tanto salir de lo que algunos llaman «fase de experimentalidad», cuanto concentrar un poder capaz de oponerse al de las eléctricas o, por lo menos, que les dé capacidad para ser consideradas en las decisiones del Gobierno.

La renuncia a utilizar la fisión nuclear como fuente de energía es económicamente viable si nos encaminamos hacia otro modelo energético basado en la EFICIENCIA, el AHORRO y la DIVERSIFICACIÓN de las fuentes de energía.

Hoy día ya es posible sustituir una Central Nuclear de 1000 MW por paneles solares, o por cogeneradores de gas, o por un mejor aislamiento térmico, o por equipamientos más eficientes, que permiten ahorrar muchos KW en edificios.

La protección desmedida que los Estados otorgan a los intereses de las compañías eléctricas, y su desatención a otras alternativas es la única razón de que se prolongue la vigencia de un modelo caduco que permite a unos pocos obtener grandes beneficios a costa de grandes perjuicios para la sociedad y grandes daños a la naturaleza.

7.- Es difícilmente compatible con la democracia.

Los peligros y los costes que esta opción ha comportado nunca hubieran sido refrendados por la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas si se hubiera consultado directamente después de un debate libre y transparente. Sin trampas. Las implicaciones militares, el gigantismo y la centralización han determinado que la forma habitual de actuar haya sido, por lo general, el secretismo y la manipulación.

(Véase la historia de los accidentes de la Energía Nuclear; muestras en el Apartado 2: «Inseguridad», con las consideraciones a la Sentencia, tras el accidente de Vandellós).

8.- Es falsa la relación energía nuclear / calidad de vida.

Países sin CN y alto nivel de vida Países con CN y pobres

Austria (1978) Consulta popular. India
No puso en marcha su única CN. Pakistán
Dinamarca (>nivel de vida de la UE) Corea del Norte
Por ley: prohibida EN como recurso Ucrania
energético. Sin Centrales Nucleares. China
Italia (1987) Referéndum: Cierre de Brasil
sus cuatro Centrales Nucleares. México
Luxemburgo. Sin Centrales Nucleares.
Noruega. Sin Centrales Nucleares
Nueva Zelanda. Sin CN.
Australia. Sin Centrales Nucleares.

Suecia (1987) Referendum: Cerrará sus 12 Centrales Nucleares en el 2010.
Ya tiene establecido un plan basado en la eficiencia energética y las Energías Renovables, para reconvertir el sistema energético.

Acuerdo sobre Política energética sueco : «La energía nuclear será sustituida por medidas de ahorro de energía, conversión a fuentes de energía renovable y por tecnologías de producción de electricidad medioambientalmente aceptables».

9.- Irresponsabilidad ante las generaciones futuras (inmoralidad)

El problema de los Residuos Radiactivos:

Durante los primeros cientos de años, un gran porcentaje de la radiactividad total habrá disminuido solamente por un factor de 10. Y al cabo de un millón de años, todavía estará entre 1 y 2 órdenes de magnitud POR ENCIMA de la del uranio-238, principal nucleido contenido en el mineral de uranio que se utilizado para producir el combustible.

Son períodos de tiempo tan largos que la propia industria nuclear admite su incapacidad para aislar del medio ambiente la radiactividad de los residuos radiactivos durante todo ese tiempo.

A pesar de todas las barreras de ingeniería (cápsula, relleno y sellado, formación geológica, material de recubrimiento y estratos circundantes), la industria nuclear reconoce que el almacenamiento dependerá principalmente de las barreras naturales (es decir, de utilizar formaciones geológicas altamente fiables).

La cuestión está en saber si existen esas «formaciones geológicas altamente fiables», ya que la Naturaleza nunca se ha tenido que enfrentar ante sustancias tan sumamente peligrosas y persistentes como las creadas por el empeño atómico del ser humano.

Hace tan sólo 10.000 años tuvo lugar en nuestro planeta la última glaciación. Desde entonces, ha habido grandes cambios en la superficie terrestre, que han afectado de manera sustancial al nivel de las aguas subterráneas (…).

Aun suponiendo la existencia de una zona geológicamente estable a corto y a largo plazo ( o sea: libre de sufrir terremotos, movimientos tectónicos, elevaciones y plegamientos del terreno, erosión, procesos de vulcanismo, o cualquier otro fenómeno natural), en un almacenamiento de residuos nucleares de este tipo aparecerían otra serie de graves problemas:

– los gases (algunos explosivos, como el hidrógeno) que los residuos generarían en el depósito subterráneo. No se conoce la forma de ventilar los gases sin que se produzca simultáneamente una vía de escape para las sustancias radiactivas.

– las rocas situadas bajo cualquier formación geológica tienen un gran número de fallas, y nunca será posible identificarlas todas. Por tanto, será imposible conocer con exactitud cómo circula el agua subterránea, que será el principal vehículo de escape para los radionucleidos. Por tanto, será imposible predecir cómo saldrán fuera del depósito las sustancias radiactivas, que terminarían alcanzando de un modo u otro los acuíferos o los cauces de aguas superficiales, de los que el ser humano se abastece para sus actividades.

– Los modelos geológicos que adoptará la industria nuclear tenderán a simplificar en gran medida los detalles de las condiciones geológicas y los cálculos del comportamiento del flujo de las corrientes de aguas subterráneas en relación con la geología del lugar. Y asumirá que las formaciones rocosas son más uniformes, fuertes y sin fracturas que lo que en realidad son.

Dos ejemplos:

1- ENRESA describe el «concepto preliminar de referencia para el almacenamiento de residuos de alta actividad en formaciones graníticas», diciendo: «Conviene hacer hincapié en que una configuración de fracturas tan regular quizá no se encuentre nunca en la realidad».

2- Fergus Gibb, geoquímico de la Universidad inglesa de Sheffield ha hecho un estudio pagado por la British Nuclear Fuel (BNL) y ha propuesto colocar los residuos a 4 km. de profundidad, de modo que el calor generado por los residuos fundiría la roca circundante y, a medida que disminuyera su radiactividad y, por tanto, su generación de calor, se enfriarán los contenedores de los residuos y la roca fundida se solidificaría y se convertiría en un contenedor sólido alrededor del material metálico del contenedor inicial.

Y añade que los fluidos que circulan por las rocas a 4 km. de profundidad no interaccionan física o químicamente con el agua subterránea que pueda haber en los 700 metros próximos a la superficie (supuesto contemplado hasta ahora), y así la radiactividad que pudiera salir no llegaría a la cadena trófica. Y para terminar, dice que los 2000 metros cúbicos de residuos que el Reino Unido tendrá en el año 2010 podrían colocarse en unas 20 perforaciones con un coste de unos 20.500 millones de pesetas. (Nos parece tan ciencia-ficción como la transustanciación de que hablaba el portavoz de Enresa, Jorge Lang Lenghton, para tranquilizar sobre la inmediatez de los enterramientos). Ojos que no ven…

Por otra parte, en la reunión de Expertos en la Conferencia Internacional sobre Seguridad en la Gestión de los Residuos Radiactivos, celebrada en Córdoba en el 2001, convocada por la OIEA (Organización Internacional de la Energía Atómica):

Aparte de rechazar la idea de construir un gran cementerio nuclear internacional, se ha vuelto a mentir: se ha dicho que las razones de que no se hayan construido cementerios radiactivos subterráneos se debe a problemas políticos y de opinión pública, pero no a razones técnicas. Y el Director General de la OIEA, Mohamed El Baradei, desmintió lo que viene diciendo ENRESA. Dijo que «no podemos retrasar más la solución a un problema acuciante».

Pero el propio André-Claude Lacoste, director de la Autorité de Sureté Nucleaire francesa (equivalente al CSN español), encargado de vigilar todas las instalaciones que generan residuos radiactivos dijo: «¿Quién aceptaría una instalación de este tipo en su país?» .

Y tampoco hay unanimidad: unos expertos se inclinan por un almacenamiento subterráneo entendido como algo definitivo, dando por zanjado el problema de la gestión y los controles, mientras otros prefieren no clausurar ni sellar el depósito y dar una oportunidad a las generaciones futuras para corregir la ubicación elegida si no resultara tan segura y hubiera que sustituirla por otra. (Este último es el caso de un grupo de expertos suizos, que propone dejar abiertas las vías de acceso durante un período que podría ser superior a 100 años, contemplando así la reversibilidad o posibilidad de recuperación. Y, al lado, otro almacén piloto, con residuos reales, para hacer experimentos de instrucción.

Conclusión: La industria nuclear no puede ofrecer garantía de que la roca que aloje los residuos podrá contener la radiactividad que emitan éstos y, por otra parte, admite que todas las barreras construidas por el hombre fallarán en algún momento, en un lapso muy inferior de tiempo al período en que los residuos se mantendrán peligrosamente radiactivos.

Apéndice.- La industria nuclear se ha planteado en numerosas ocasiones la idea de transferir los residuos a países del Tercer Mundo (caso del «cementerio común»). Con frecuencia, no obstante, se buscan «terceros mundos» dentro de cada país. Es el criterio «social»: comunidades pobres, poco cohesionadas socialmente, con bajo nivel socio-económico y cultural, con tendencia a la despoblación (léase Castilla) y, en definitiva, con menor capacidad de organización para hacer frente a los planes de albergar un cementerio nuclear en su territorio.

10.- La Energía nuclear está en declive

Y, por tanto, no es responsable ni racional continuar con ella, dadas sus repercusiones.

Este declive comenzó en USA en los años 70 y tuvo como resultado la cancelación de más de 120 centrales nucleares en aquel país, principalmente por motivos económicos, debido a su falta de rentabilidad. En Estados Unidos (pionero de la EN) hace más de 20 años que no hay encargos de nuevos reactores nucleares.

En el Reino Unido, Bélgica, Suiza, Finlandia, Canadá y España, existe, desde hace años, moratoria en la construcción de Centrales Nucleares, cuando no cancelación definitiva de proyectos (Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional, España, 1995).

De los 34 reactores que están actualmente en construcción en el mundo, ninguno es de Norteamérica ni de Europa Occidental (en Francia se han cancelado los dos últimos reactores que se habían encargado; el estudio que hizo el Ministerio de Industria galo para 1997 demostró que la energía nuclear no es el recurso más barato para la generación de electricidad). Los que se están construyendo son: 14 en la Europa del Este; 18 en Asia (donde se están cancelando algunos programas; y 2 en Latinoamérica (Argentina y Brasil).

A medida que se divulguen los costes económicos y medioambientales del desmantelamiento de las instalaciones y de la gestión de los residuos, la tendencia a la baja se acentuará. El coste económico de las más de 80 centrales nucleares cerradas (entre ellas, Vandellós-1, en 1989) superará con mucho (aunque esto se oculte) todas las previsiones inicialmente realizadas. Costará tanto o más desmantelar una central nuclear que lo que se gastó inicialmente en construirla.

Ejemplos:

  • El reactor de Yankee Rowe, en el Oeste de Massachusetts, con un coste de construcción en 1960, de 186 millones de dólares, se cerró en 1991. Desmantelar por completo esa central costará unos 370 millones de dólares.
  • El caso de Vandellós-1: los cálculos sobre el coste de desmantelamiento han ido creciendo incesantemente en los diferentes planes presentados y ahora oscilan entre los 85.000 y los 100.000 millones de pesetas.

    La gestión de los residuos es costeada íntegramente por los ciudadanos, en lugar de recaer sobre las compañías eléctricas, que en su día hicieron su apuesta por la EN, creyendo que era un negocio rentable. Los ciudadanos, a través de la factura de la luz, estamos pagando de nuestro bolsillo los errores de la industria nuclear.

    11.- En España hay exceso de potencia eléctrica instalada

    Potencia eléctrica instalada total : 43.600 MW
    Record histórico de demanda (17-XI-2001) 35.500 MW
    Diferencia: 8.100 MW
    Potencia nuclear instalada: 7.633 MW

    Además : Más de la mitad de la potencia eléctrica total instalada en España permanece sin funcionar más de 7.000 horas al año (un año tiene 8.760 horas)

    ¿Más instalaciones para producir más electricidad?

    No. Por el contrario, nuestra propuesta es:

    – Cierre progresivo de las CN (perfectamente posible)
    – Moratoria construcción centrales de combustibles fósiles.
    – Inversión en ahorro y eficiencia energética.
    – Inversión en Energías Renovables.

    Y aún queda un margen de seguridad de potencia superior al razonable.

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