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Castilla nos une

Castilla nos une

REFLEXIONES SOBRE EL BINOMIO CASTILLA-ESPAÑA. Javier Benedit. TC-PNC Madrid. (24/10/2001)

SOBRE EL BINOMIO CASTILLA-ESPAÑA
Javier Benedit. Coordinador TC-PNC Madrid

Muy a menudo hay quien pretende zanjar el tema de la Nación Castellana con la frase «Castilla es España». A estas personas habría que preguntarles que pintan en España los Aragoneses, Navarros, Catalanes, Gallegos, etc.
La posesión que de España sentimos (sienten) muchos Castellanos, es típica y errónea. España es una Nación aglutinadora de pueblos y Naciones que han conformado su historia y su ser. Alguna de estas Naciones, como Castilla, fue Nación antes que región y una de las Naciones social, cultural, económica, política y militarmente mas avanzadas del mundo. Que Castilla esta en España desde el siglo XVI, nosotros no lo negamos. Que fue la columna vertebral para la fundación de este Estado junto con Aragón, nosotros no lo olvidamos. Pero tampoco se puede negar o considerar estupidez la parte de la historia que habla de un pueblo llamado Castilla y que comenzó su andadura a principios del siglo X, seiscientos años antes de la fundación de España como Estado, cuando las tribus de la península (algunas) empezaban a organizarse en sociedades mas complejas y que a pesar de todo, ha mantenido una unidad histórica, cultural, social y económica hasta nuestros días.

¿Que significa todo esto? Nada, es historia y como tal solo sirve para asentar ciertas ideas y como alguien dijo: el pueblo que olvida su historia esta condenado a repetirla.

Además, ahora esta muy de moda en este Estado, tirar de la historia para sentar ciertos fundamentos a la hora de negociar social, política y económicamente. Algunos, tiran de su historia localista escrita en 20 años y nuestros gobernantes Estatales se asombran de cuanta cultura y sabias raíces demuestran ciertos pueblos hispanos. Entrados en esta dinámica, que curiosamente les funciona, no vamos a ser menos los Castellanos que tenemos una historia universal, escrita a través de siglos por Franceses, Ingleses, Germanos y hasta algún que otro Castellano.

Puesto que la historia es eso, historia, hablemos de la Castilla de hoy. Lo primero que a nosotros nos llama la atención es que ¡coño! (con perdón) ¿Dónde esta Castilla?. ¡Si Castilla en el Estado Español actual, no existe!. A lo mejor es que esta confundida con la propia España, pero ¿con que España?. Alguien dijo una vez algo así como que: Castilla había hecho a España y España había deshecho a Castilla. Nosotros creemos que por desgracia, es verdad.

No vamos a entrar aquí a analizar la evolución de Castilla en el Estado Español, ni el porque de la situación actual, que no es otra cosa que la propia derivada de esa evolución. Posiblemente una idea de esa evolución y esa situación, la encontraremos en la lectura de los textos básicos y que son un extracto de conferencias, artículos y publicaciones que sobre Castilla han realizado personajes como Nicolas Sanchez-Albornoz, Claudio Sanchez-Albornoz, Miguel Delibes o Francisco Fernández Ordoñez.

Tampoco vamos a entrar a buscar culpables de esa situación; posiblemente gran parte de esa culpa se pueda encontrar en la postura que España ha tenido con respecto a Castilla, pero también de la propia postura que los castellanos hemos tenido hacia nuestra tierra y nuestra cultura.

Sin irnos muy atrás en el tiempo, del declive socio-cultural que venia arrastrando Castilla y de la falta de políticas concretas para solucionar el problema, ya se dieron cuenta muchos políticos e intelectuales del siglo XIX. El Pacto Federal Castellano de 1869 alcanzado por los grupos políticos progresistas y truncado por el golpe militar del General Pavía o el pensamiento plasmado por los escritores de la generación del 98, son buena muestra de ello.

El siglo XX no vino a reparar los males de Castilla sino, mas bien por el contrario, a agudizarlos. Muchos poetas de la generación del 27 plasmaban la decadencia y abandono de los pueblos y ciudades castellanas dando un tinte de luz a través de lo idílico de sus paisajes y sus gentes. A principios de siglo, se daban movimientos socio-culturales y políticos que intentaban buscar soluciones al atroz retraso que envolvía nuestras tierras, intentando que el Estado asumiera un papel mas activo en su recuperación.

Todo esto se trunco de nuevo con la guerra civil y el régimen dictatorial que tuvo España durante 40 años y que agudizo aún mas el problema envolviendo nuestra tierra en un tercermundismo social, económico y demográfico, excepción hecha posiblemente de Madrid, que junto a las zonas industriales de Cataluña y del País Vasco, fueron las mas beneficiadas económicamente por el anterior régimen.

Esta cuestión es al menos curiosa si oímos las quejas y lloros de Vascos y Catalanes sobre las injusticias que contra ellos se produjeron, mirando a Castilla de reojo y echandole la culpa de una oligarquía que especialmente sus sectores mas influyentes supieron bien utilizar y sobre la que Castilla en conjunto tuvo poco o nada que decir.

Llegamos a la instauración de la democracia y a la Constitución del 78. Muchos Castellanos teníamos grandes expectativas puestas en este proceso para posibilitar el necesario reajuste de la situación de nuestra tierra en el contexto del Estado y esperando una España que se estructurase bajo la base de una equidad mínima interregional, que permitiera su desarrollo en conjunción con el de la totalidad de pueblos y culturas que de ella forman parte.

Todo empezó no muy bien, cuando en la propia Constitución del 78 se hablaba de unos ciudadanos de 1ª y otros de 2ª e incluso 3ª, en función del sitio en el que vivieran y cuando se tomo a Castilla como cabeza de turco, dividiendo su territorio de forma que no tuviese ningún peso social, económico, cultural o político en el conjunto del Estado.

Algunos podíamos pensar que esto era una situación transitoria y obligada por las circunstancias de una transición política en verdad compleja y delicada. Pero así nos presentamos 20 años después, con una Castilla que ya no existe ni siquiera para la mayoría de los propios castellanos y que se ha convertido para muchos, en algo pasado que se puede encontrar en ciertos libros de historia.

La Castilla actual territorialmente dividida, culturalmente inexistente, económicamente perdida y demográficamente agonizante, necesita de un debate socio-político intenso y urgente que analice su situación, dé posibilidades reales de solución a sus problemas y provoque una movilización de sus diferentes capas sociales, concienciandolas en la necesidad de trabajar en conjunto para dar a Castilla un futuro del que actualmente carece y sin cuyo ser, los hombres y mujeres que en ella vivimos tendremos un futuro incierto, especialmente en la España del siglo XXI que se esta configurando.

Por desgracia y tal como evolucionan los acontecimientos, nosotros dudamos totalmente que sea el Estado el que provoque ese debate y ese resurgimiento de nuestra tierra.

El definir y acometer políticas incentivadoras en el seno de Castilla, que posibiliten el incremento de las inversiones publicas y privadas, de forma que se cree un tejido económico, social y cultural estable, es una necesidad imperiosa de la que nadie habla y que los propios castellanos tenemos que exigir.

No podemos seguir viviendo de subvenciones para nuestro campo que lejos de asegurar un futuro a nuestras gentes, les den el pan para hoy y el hambre para mañana, moviéndose por intereses impuestos que priman la falta de productividad y el abandono agrícola y ganadero.

No podemos seguir sin un plan de reindustrialización para Castilla que posibilite, con la necesaria regulación, el asentamiento de industrias en aquellas zonas especialmente preparadas para ello o donde se generen las materias primas, evitando lo que algunos estudiosos del tema han venido a llamar «La colonización interior de Castilla» y que provoca que casi la totalidad de los procesos de transformación de esas materias primas se realicen fuera de nuestro territorio, produciéndose ese trato asimétrico que se da entre los países monoproductores de materias primas y los países industrializados y que se ha descrito de forma suficiente en la literatura económica.

No podemos permanecer impasibles ante la situación demográfica de nuestra tierra, en la que existen provincias con densidades de población de 10 y 11 habitantes por km2 y lo que es peor, con edades medias de 50 años. Provincias desertizadas y cuyas posibilidades de recuperación son ya en la actualidad, prácticamente nulas.

A pesar de esta situación, nosotros desde TC-PNC preconizamos un Nacionalismo no excluyente del Estado Español. Un nacionalismo que permita afrontar el futuro de Castilla en igualdad de posibilidades que el resto de Comunidades que existen en él y con el justo reconocimiento de nuestra cultura, nuestra historia, nuestro territorio y nuestras posibilidades de desarrollo actual y futuro. Nosotros creemos en la vertebración de un Estado Federal y por eso no queremos excluirnos de nada ni de nadie, pero tampoco queremos que nos excluyan coartando nuestro futuro y si alguien ha excluido a alguien, ha sido el Estado a Castilla y no al revés.

Javier Benedit Algora

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