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Castilla nos une

Castilla nos une

Valpuesta. (Noviembre 2014)

Hoy, esta localidad, que tiene el título de villa, está agregada al pequeño municipio de Berberana y disfruta de la riqueza paisajística ambiental propia de los Espacios Naturales de Obarenes, San Zadornil y Valderejo, de los cuales forma parte, a pesar de las actuales divisiones administrativas provinciales. Muy pocas personas se acordarían hoy de Valpuesta de no ser por la merecida fama que le han otorgado sus Cartularios, que solo recientemente han empezado a ser reconocidos en su justo valor.

Los “Cartularios de Valpuesta” son unos antiguos documentos (algunos copias de otros anteriores) que se remontan al siglo IX, redactados en un latín muy tardío, que muestra ya las primeras evidencias de esa lengua romance que conocemos como “castellano”. Estos documentos son una recopilación de textos, vinculados al Monasterio de Santa María de Valpuesta, que hacen referencia a la propiedad en el primitivo Condado de Castilla, y los más antiguos están datados en el año 804, habiendo sido objeto en esta última década de un riguroso y profundo estudio histórico, lingüístico y paleográfico.

Así, la propia Real Academia de la Lengua Española, en noviembre de 2010, los ha avalado como los documentos más antiguos donde aparecen las primeras palabras escritas en castellano. Son por tanto, más de 100 años más antiguos que sus “primas” las “Glosas Emilianenses” del Monasterio de San Millán de la Cogolla y casi 175 años anteriores a las burgalesas “Glosas Silenses”, constituyendo estos tres documentos una auténtica trinidad explicatoria del origen escrito de la lengua castellana.

Hoy vuelven a ser noticia los Cartularios de Valpuesta, ya que este auténtico tesoro del castellano entrará a formar parte del registro Memoria del Mundo de la UNESCO, un reconocimiento similar a la declaración de Patrimonio de la Humanidad pero para documentos de gran relevancia internacional. Esta solicitud había sido formulada desde la Subdirección General de Archivos, del Ministerio de Cultura, a instancias de un grupo de profesionales enamorados de la biblioteconomía, del trabajo serio y erudito sobre documentos y libros antiguos, y entusiastas del potencial extraordinario que alberga la lengua castellana para Burgos y toda Castilla, entre los que citaré a Juan José García, editor de Siloé Arte y Bibliografía, y uno de los promotores del Museo del Libro de Burgos “Fadrique de Basilea”

Como el propio Juan José García ha afirmado, estamos ante una “noticia importantísima” para Burgos, puesto que supone reconocer nuevamente, y por una autoridad internacional indiscutible en el ámbito cultural como la UNESCO, el valor que el Cartulario de Valpuesta tiene como documento más antiguo en el que se recogen las primeras palabras del Castellano. Sin embargo, no todo son alegrías, porque Juan José García, como otros muchos, se ha quejado amargamente de la pasividad e ineficacia de las administraciones con competencias en Cultura en nuestra ciudad, provincia y comunidad autónoma, que han sido incapaces de hacerse eco de la solicitud presentada por el Gobierno Central, lo que, nuevamente en palabras de Juan José García, “es una muestra más del abandono y desidia, con la que se trata a la Lengua Castellana y a los Cartularios de Valpuesta” que debieran ser considerados como una riqueza cultural única para nuestra provincia.

También Juan José García ha cargado contra la apatía que practica a diario la Junta de Castilla y León respecto a la Lengua Castellana, que los Cartularios de Valpuesta afincan definitivamente en territorio del norte burgalés, porque mientras la Comunidad de La Rioja sigue “vendiendo” el valor histórico y lingüístico de las Glosas Emilianenses, consideradas hasta hace bien poco como el documento más antiguo con palabras del primer Castellano, en Burgos todos los proyectos para la puesta en valor del Cartulario de Valpuesta están dormidos. Existe una Fundación, pero su actividad es prácticamente nula, ha insistido el editor de Siloé. Burgos ni siquiera forma parte del Camino del Castellano y el Centro de Promoción del Español, que en teoría se va a construir en Miranda de Ebro, está parado.

De hecho, Juan José García se lamenta de que en muchos sectores se siguen poniendo por delante a las Glosas Emilianenses, prueba suficiente de que no se hace la adecuada promoción. Existe un Instituto Castellano y Leonés de la Lengua que trabaja para toda la región y, en el Gobierno Autonómico, se cuenta con un Comisionado para la Lengua Española que tampoco hace nada por la promoción de Burgos como Cuna del Castellano. Desde la Junta se desprecia una riqueza natural que tiene la provincia, ha asegurado García, de ahí que su propuesta pase porque no esperamos a que los demás hagan el trabajo.

Por terminar con las rotundas declaraciones de Juan José García, que ha expresado con claridad lo que muchos ya sabíamos, “deben ser las autoridades de Burgos, comenzando por la Diputación, las que aprovechen esa riqueza cultural”. Desde el Museo del Libro, entidad promovida por la Editorial Siloé, se ofrecen a colaborar para la puesta en marcha de una institución propia dedicada a la promoción de Burgos como Cuna del Castellano. Juan José García ha lamentado que, si los Cartularios de Valpuesta perteneciesen a otro territorio, ya sea La Rioja o el País Vasco, no estarían relegados a un segundo plano. Formarían parte del atractivo económico, cultural y turístico de ambas comunidades.

Y es que la atonía en todo lo referente a la promoción del Castellano por parte de las administraciones burgalesas y castellanas es persistente. Algunos hemos criticado reiteradamente el abandono en que se encuentra la Colegiata de Valpuesta, la falta de operatividad de la Fundación Valpuesta y hemos reclamado propuestas relacionadas con la potenciación de Valpuesta como origen de la Lengua Castellana, al tiempo que hemos destacado el impacto económico que tendría sobre Miranda de Ebro, su entorno y sobre toda la provincia de Burgos, la potenciación de esta ciudad como integrante del eje de la enseñanza de castellano a extranjeros y del turismo cultural de la lengua castellana.

El abandono en que está la Colegiata de Valpuesta y su entorno y la pasividad de las administraciones a la hora de consolidar este conjunto y potenciar este lugar como “Cuna del Castellano” es una auténtica vergüenza. A pesar de mucha “palabrería oficial”, la Junta de Castilla y León aún no ha acometido la reforma del interior de la Iglesia, muy aquejada por los efectos destructivos de sus numerosas humedades (algo imprescindible una vez acometidas las reformas del claustro y necesario para ejecutar el Plan Director de Rehabilitación Integral de la Colegiata de Valpuesta).

También es criticable la incapacidad y desinterés del ejecutivo regional y de la Diputación de Burgos ante la parálisis en que está sumida la Fundación Valpuesta, tras más de ocho años de su creación, sin ejecutar ni uno de los 23 proyectos anunciados en su día, y sin dar cuenta del estado de ejecución de los 80.000 € de capital fundacional, y sin conseguir integrar a ningún nuevo patrono (solo figuran la Diputación y la Universidad de Burgos), habiendo reclamado el Partido Castellano (PCAS) la inclusión en la misma de la Junta de Castilla y León, del Ministerio de Cultura, de la Asociación de Amigos de Valpuesta, del Ayuntamiento de Miranda de Ebro y de la Real Academia de la Lengua.

Hay que reclamar a la Junta de Castilla y León y a la Fundación Valpuesta un mayor protagonismo en el fomento del castellano como recurso del turismo cultural, articulando tras la disolución de la Fundación Camino de la Lengua Castellana su colaboración con San Millán de la Cogolla (La Rioja), Santo Domingo de Silos (Burgos), Valladolid, Salamanca, Ávila y Alcalá de Henares (Madrid) en la promoción conjunta del importante patrimonio que ofrece esta ruta, tanto literario y lingüístico como arquitectónico, artístico, gastronómico y paisajístico.

Y es preciso trabajar por la incorporación de la localidad de Miranda de Ebro al eje de la enseñanza del castellano para extranjeros y del turismo cultural de la Lengua Castellana, algo que contribuiría a desarrollar iniciativas de dinamización económica y creación de empleo vinculadas a los vectores de desarrollo singulares de la Comunidad de Castilla y León como son el Patrimonio Cultural, el Medio Natural y la Lengua Castellana. Para ello Miranda de Ebro cuenta con una situación privilegiada, siendo un nudo de comunicaciones clave en las conexiones entre el Cantábrico, el Ebro y el Duero, y articulando el contacto entre el centro peninsular y Europa.

Miranda se sitúa en el eje cultural Bilbao-Madrid y su proximidad a Valpuesta, Cantabria, La Rioja y Burgos, hacen de Miranda de Ebro un entorno adecuado para liderar las actuaciones relacionadas con el “Origen de la Lengua Castellana”. Entre las iniciativas a valorar está la creación de centros para la enseñanza del castellano a extranjeros, su participación en la formación de profesores de castellano para extranjeros, potenciar el papel de Miranda en la industria del “turismo del Castellano” a través de rutas literarias de autores y de obras y de lugares históricos vinculados a la Lengua. En concreto es factible que Miranda de Ebro sea la sede de la “Ruta de los orígenes de la Lengua” (Valpuesta, Taranco de Mena, Oña y norte de Burgos, San Millán de La Cogolla, Valdegovía y Valderejo, Comillas, Valderredible,…).

Como ya comenté en otra entrada de este blog, el castellano cotiza al alza, cada vez atrae a más personas, y genera más rentabilidades económicas, culturales y socio-políticas. Desgraciadamente, Castilla y León, con la excepción de Salamanca, no ha sabido pilotar su protagonismo en la enseñanza de la Lengua Castellana, que creó y desarrolló social, cultural y literariamente. Burgos, donde se escribieron los Cartularios de Valpuesta en el 804, donde surgió la palabra Castilla en Taranco de Mena en el año 800, donde se crearon las Glosas Silenses, donde el Romancero alcanzó su máxima expresión (Poema del Mío Cid, Poema de Fernán González, Poema de los Siete Infantes de Lara, La Celestina,…), no puede ser ajena a esta industria cultural emergente, que generaría espectaculares sinergias con nuestros Patrimonios de la Humanidad (Camino de Santiago, Catedral de Burgos, yacimientos de Atapuerca), con el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, con la Universidad de Burgos, con el Museo del Libro “Fadrique de Basilea” y con muchos de los proyectos que en clave cultural se gestan en las diferentes localidades de nuestra provincia.

Estudios realizados hace un par de años, analizan el impacto económico que la implantación en Burgos de la Capital de la Lengua tendría para la ciudad, cuantificando los retornos económicos en 125 millones de euros anuales, cifra que crecería hasta los 150 millones de euros para 2018, y supondría además la creación de más de 500 empleos fijos en el sector cultural y turístico. Estas cifras denotan que la Lengua Castellana, entendida como industria cultural de pujante futuro es un tren económico que ni Burgos ni el conjunto de Castilla y León debe dejar perder.

Se trata además de una actividad económica no contaminante, ni sucia, que requiere modestas inversiones iniciales y que profundiza en un ámbito económico vinculado con la cultura y las nuevas tecnologías que deben ser uno de los motores para la salida de la crisis económica en Burgos y Castilla y León. Pongamos en valor los Cartularios de Valpuesta, potenciemos el potencial económico de la Lengua castellana, y hagamos de Burgos y de su provincia la “Capital de la Lengua”.

(Fuente: Artículo de opinión de Luis Marcos, Secretario de organización del PCAS, publicado en burgosconecta.es.

http://burgosconecta.es/blogs/latenadadelcomun/ )

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