El PARTIDO CASTELLANO TIERRA COMUNERA (PCAS-TC), ante la reciente moción aprobada por los grupos de UPL, Podemos y PSOE en el Pleno del Ayuntamiento de León, instando a la ruptura de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, quiere expresar de forma contundente su total rechazo tanto al contenido como a las formas de la citada moción, al tiempo que apostar por el fortalecimiento de los vínculos existentes, históricos, culturales, económicos, sociales y humanos existentes entre las nueve provincias que constituyen esta comunidad.

Desde esta formación castellanista se rechaza el carácter de presunta “artificialidad” de esta Comunidad recordando que Castilla y León llevan unidos desde hace más de 1200 años y de forma definitiva desde 1230, bajo el reinado de Fernando III, así como poniendo en evidencia la comunidad de intereses económicos, culturales, geográficos y sociales que comparten las nueve provincias de esta comunidad, así como los mismos retos como la despoblación , la marcha de los jóvenes, la dispersión, la conservación del patrimonio cultural y ambiental o la necesidad de implantar industrias de transformación de las materias agropecuarias y forestales que en esta tierra se generan. Los castellanistas acusan además a los partidos impulsores de la moción de anexionismo antidemocrático, pretendiendo incluir en su proceso fragmentario a territorios como las provincias de Salamanca y Zamora o a comarcas como el Bierzo, totalmente ajenos a la pesadilla leonesista.

El PARTIDO CASTELLANO TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) considera que la responsabilidad última de mociones de estas características, que se han producido periódicamente durante los últimos cuarenta años, se debe a la absoluta falta de compromiso de los partidos centralistas con esta tierra, con sus gentes y con su identidad: todos, desde los más veteranos como el PP y el PSOE, a los más recientes como Podemos, Ciudadanos o Vox.

Partidos todos ellos que utilizan la comunidad como mero trampolín e instrumento para la política nacional, llenando sus candidaturas de cuneros, paracaidistas y personas ajenas a esta tierra, convirtiendo a esta comunidad en un espacio dócil y sumiso a las decisiones del gobierno central de turno (es la única comunidad que nunca ha presentado un recurso de inconstitucionalidad a una ley del Estado), evitando la existencia de poderosos medios de comunicación públicos, una tierra que ha soportado más de diez años de itinerancia de la fiesta popular y castellanista de Villalar en el fracaso intento del PP por acabar con la identidad de esta tierra y el carácter reivindicativo de sus gentes, que ha sufrido y sufre gobernantes como el presidente de las Cortes Luis Fuentes que considera que no hay nada que celebrar en Villalar, o como el alcalde de Valladolid Óscar Puente que pide centralizar todos los recursos en Valladolid porque las inversiones que se realizan en otros lugares de la comunidad es “dispersar esfuerzos sin ninguna rentabilidad”. Así hemos llegado a una Comunidad que tiene la misma población que hace 120 años, mientras la población española ha pasado de 17 a 47 millones de habitantes, y que solo en los últimos 10 años ha perdido más de 160.000 residentes.

Así los castellanistas han dirigido un escrito a la Vicepresidenta del Gobierno y Ministra de la Presidencia en funciones Carmen Calvo, en el cual exigen al Gobierno de España, que recuerde al Ayuntamiento de León la organización territorial del Estado que sanciona la Constitución Española, así como los principios que conforman el Estatuto de Autonomía de Castilla y León, base del ejercicio democrático en nuestro país y que explicitan claramente que la moción aprobada ara la ruptura de la Castilla y León, es ilegal, y que cualquier modificación en este sentido, es competencia del Parlamento Español y de las Cortes de Castilla y León, y no de uno de los 2.248 municipios de esta comunidad.

En suma, cuarenta años de un proceso ininterrumpido de aniquilación de la identidad de esta comunidad autónoma, de generar enfrentamientos entre sus provincias, sus comarcas y sus localidades, de negar su historia, su cultura y sus problemas, nos lleva al enésimo intento de fragmentación de su territorio, para dividirla y debilitarla aún más y que procesos como el expolio de sus materias primas, el abandono rural, la ruina de su patrimonio, la esquilmación de su energía y su ahorro, o el arrebato de sus zonas limítrofes, como Treviño, sea más fácil.

El PARTIDO CASTELLANO TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) seguirá trabajando por defender el futuro de esta tierra, a través de una comunidad que se vertebre a través de la descentralización, que no deje a ningún pueblo atrás ni a ninguna provincia atrás Castilla y León, y que haga de la política, un instrumento para que esta tierra deje de ser la región más despoblada y envejecida de toda Europa, así como por lograr la potenciación del Consejo de las Comunidades Castellanas, establecido con los territorios hermanos de Castilla-La Mancha, Madrid, Cantabria y La Rioja.

Y para ello nada más útil que la recuperación del mensaje de los Comuneros de Castilla, de su entrega y de su compromiso, tremendamente actual ante la celebración de su V Centenario en 2021, de priorizar Castilla frente al Imperio, la democracia frente al vasallaje, la producción económica frente al expolio, y a la gente del común frente a los poderosos.