marcador Ayto.

La formación castellanista se ha dirigió al Alcalde de Burgos, en noviembre de 2018, mostrando su preocupación por la situación legal en que se encontraba el marcador electrónico, situado desde el 23 de octubre de 2018, en el balcón del Ayuntamiento.

Pocos días después tras la denuncia pública realizada por la formación castellanista, el entonces concejal del PSOE, y hoy empleado municipal, Antonio Fernández Santos, también hacía hincapié en ese incumplimiento de la norma por parte del  Consistorio.

Transcurrido un plazo más que razonable, ni la anterior corporación, ni la actual, han realizado ninguna acción sobre la cuestión. “Esperamos que el PSOE haga un ejercicio de memoria y no cambie de chaqueta en cuanto llega al poder, sea coherente y se haga eco de sus propias denuncias”

Los comuneros burgaleses, vuelven a recordar al máximo mandatario municipal la normativa que rige la colocación de rótulos y  carteles publicitarios, por ejemplo el apartado (art. 281. 6b), dice “Se prohíben los carteles publicitarios en plantas por encima de la baja de cualquier tipo y posición”, y añade (art. 281. 6d), “Los rótulos publicitarios podrán ser iluminados pero no luminosos”.  A juicio del PARTIDO CASTELLANO- TIERRA COMUNERA (PCAS-TC), “el cartel situado en el balcón de la Casa consistorial incumple la propia normativa municipal”. Y añaden, “el Ayuntamiento debe ser el primero en cumplir sus propias normas, y ser escrupuloso, más si cabe, con las normativas que él mismo ha proclamado”.

Sí que es verdad que según indica la propia norma (art. 281. 6e), “Se podrán autorizar otras soluciones de rótulos previo informe municipal siempre que se garantice que no se desfigura la composición de la fachada y se adecuen a las condiciones del entorno”.

A la fecha de hoy los castellanistas no conocen la existencia de dicho informe, y dudan seriamente de su existencia.

Por todo ello desde el PARTIDO CASTELLANO- TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) solicita a Daniel de la Rosa explicaciones sobre quién es él para saltarse las normas, y actuar en el Ayuntamiento como su finca particular, y le invita a ser estricto en el cumplimiento de la legalidad, fundamentalmente la municipal, “que como máximo responsable debiera esforzarse en respetar”.