El Área de Mujer de PARTIDO CASTELLANO- TIERRA COMUNERA (PCAS-TC), ante la celebración del Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, quiere dejar constancia de su absoluto rechazo y condena a las numerosas muestras de violencia que reciben cada día multitud de mujeres en el mundo por el simple hecho de ser mujer y hace un llamamiento a toda la sociedad, a participar no sólo este 25 de Noviembre, si no a lo largo de todo el año en acciones de cara a erradicar esta lacra social.

Desde 1999 la ONU ha dado carácter oficial a un día reivindicativo que venía conmemorándose desde 1981, es evidente que se ha avanzado mucho desde entonces, sin embargo, incluso en países como España hay cientos de mujeres en una situaciones de absoluta indefensión ante la constante vulneración de sus más elementales derechos humanos.

La Violencia contra las mujeres no diferencia países, religiones ni clases sociales. Es consecuencia de una relación de desigualdad y dominación que sitúa al sexo masculino por encima del femenino, y el objetivo de esta violencia no es otro que mantener esta relación de poder. 1074 mujeres han sido asesinadas, por sus parejas o exparejas desde 2003, y 297 niñas y niños se han quedado huérfanos desde entonces

Este año 2020 han sido asesinadas 41 mujeres y 3 menores; 23 niños y niñas han quedado huérfanos con motivo de la violencia de género. Estas cifras se siguen manteniendo casi invariables en los últimos años, por ello las castellanitas y los castellanistas reclaman incrementar las medidas de protección hacia “este colectivo tan amplio”, el de las mujeres maltratadas. El maltrato a las mujeres afecta además directamente a los hijos de estas, además de a otras personas que pueden completar el núcleo familiar.

La magnitud, regularidad y gravísimas consecuencias sociales derivadas de la violencia contra las mujeres, sitúa esta violencia en el ámbito público de los terrorismos. Por tanto el terrorismo de género ha de ser abordado desde presupuestos y acciones políticas desde una perspectiva macro social.

Esta situación de discriminación y violencia debiéramos lamentarla profundamente todos los seres humanos. Cada vez que una mujer es humillada o agredida por el hecho de ser mujer, los hombres deberían sentirse directamente interpelados. Porque la integridad, la seguridad y la dignidad no tienen sexo.