Durante años buena parte de la ciudadanía deseaba un cambio en las políticas municipales sin embargo, “los últimos doce meses de Gobierno del nuevo Alcalde han resultado tan planos como desalentadores”. La ausencia de grandes ideas para Burgos es alarmante, y la falta de iniciativas y ambición, que no significa realizar grandes inversiones en hormigón, es palpable. Si a esto le sumamos la nula respuesta ante las afrentas del Gobierno de España (Tren Directo, A-12, A-73, Parque de Artillería,…), y el servilismo con los poderes fácticos de la ciudad, el balance de estos meses es desolador. Los comuneros burgaleses, “han lamentado que en estos meses no se haya hecho público ninguna idea ilusionante, ni en lo económico, ni en lo social, el PSOE está evidenciando una clara falta de rumbo en su mandato”.

Bien es verdad que el año ha sido marcado por la Covid-19, sin embargo los castellanistas consideran que, “precisamente al carecer en competencias sanitarias el Ayuntamiento podía   haber dedicado tiempo a trazar las líneas maestras del Burgos pospandemia”. Sin embargo el Alcalde, “está más pendiente en salir guapo en los vídeos que graba para sus redes sociales que de ser el líder que la ciudadanía de Burgos necesita”.

Sirvan de ejemplo la improvisación con el manido tema de las barracas, los socialistas burgaleses llevaban, al menos un trienio, solicitando el traslado del recinto ferial a la Milanera, pero cuando llegan al poder se dan cuenta de que no es posible, mayor ridículo es casi imposible. Tampoco desde el Ayto. se están realizando ninguna política de juventud o de lucha contra la despoblación, “la principal causa de abandono de nuestra ciudad de la juventud es la ausencia de oportunidades laborales, sin embargo el Consistorio no abandera ninguna iniciativa que logre crear empleo en Burgos, ni de captación de empresas, ni medidas reales de apoyo a las que en esta situación están agonizando…hasta las ayudas prometidas, además de escasas, están tardando en llegar”. Los castellanistas siguen insistiendo en crear en Burgos un centro mundial de estudios de la Lengua Castellana, y nombrarla como “Capital del Castellano” una industria limpia que podría generar cientos de empleos en la capital y provincia. La gestión del Aeropuerto también merece la opinión de la formación, “se están tirando miles de euros por el sumidero, el aeropuerto ni trae turistas, ni transporta carga. Convirtiéndose así en un gasto y no una inversión”.

De la Rosa, y Fernández Santos, el Alcalde en la sombra, tampoco han apostado por la realización de unos verdaderos presupuestos participativos. Las políticas de integración de la población inmigrante, de tercera edad, de medio ambiente, o cultura también están desaparecidas. En deporte parece que sólo existen los equipos de élite, y por si eso fuera poco se pretende “vender” El Plantío por 40 años. Entre los iconos de la desidia municipal se encuentra el velódromo de San Cristóbal, para lo que los castellanistas solicitan la construcción de una pista de atletismo cubierta, con una inversión de unos 10 millones, en la que debieran de colaborar Junta de Castilla y León y el Ministerio de Cultura y Deporte. El cúmulo de despropósitos se corona con la incoación de diligencias previas y la investigación (antes imputación) del Alcalde y su Junta de Gobierno, por un presunto delito de prevaricación administrativa.. En movilidad habrá que ver la nueva red de autobuses como funciona, de momento el gasto superfluo se centra en cambiar las tarjetas de los usuarios del autobús, sin saber muy bien para qué.

Por último la inclusión de Ciudadanos en el gobierno de la ciudad no ofrece ninguna alegría, sus caras más habituales sólo parecen estar pendientes de colocarse, de cara a un nuevo salto de partido…no sería la primera, si la caída de votos de su actual partido se sigue certificando.