El conflicto por la instalación de la mina de magnesita en Borobia contado por las afectadas

Desde que los grandes camiones de las empresas subcontratadas por la multinacional Roullier comenzaron a colonizar el pueblo castellano de Borobia con su carga de magnesitas, además de grandes montañas de materiales rocosos de desecho de su extracción, también se han amontonado las dudas en esta zona de Soria en la muga con Aragón.

Desde la Marea Azul de Aragón explican que “se acumulan dudas sobre la verdadera necesidad de este producto para la economía. Los hay que creen que se debería diferenciar si el mineral extraído es estratégico para la industria y la agricultura o simplemente los camiones están amontonando beneficios en la multinacional francesa mientras aquí queda un gran agujero lleno de agua”.

“También los hay que se preguntan que, si los productos de magnesio que comercializa esta empresa se pueden obtener a partir de las salmueras de las depuradoras de agua que hay en el levante, qué sentido tienen dinamitar el paisaje y poner en peligro el complicado equilibrio hidrológico de las masas de agua del Moncayo”, se cuestionan.

Para esta coordinadora ecologista también “se acumulan las dudas sobre las verdaderas intenciones de esta multinacional que según dicen, factura más de 2000 millones de euros fabricando nutrientes para agro-ganadería industrial. Al margen del criticable modelo de agricultura que esta industria auspicia, desde 2015 ha incumplido la práctica totalidad de las promesas con que llegó a la cabecera del río Manubles y ahora que pretende ampliar la explotación, resulta difícil creer, por mucho marketing que se le eche que la situación vaya a cambiar”.

“La comarca del Moncayo soriano se está convirtiendo en un espectacular catálogo de agresiones al medioambiente que repercuten en dos cuencas hidrográficas y ponen en peligro el derecho al desarrollo de las tierras de Castilla y de Aragón”, aseguran, “mientras el municipio de Ólvega, sediento del agua de la cara sur, sigue contaminando el aragonés embalse del Val y la mayor vaquería de Europa se quiere instalar para satisfacer también las demandas de una de las fábricas de su polígono industrial, la ampliación de la Mina de Borobia, pone de manifiesto la lamentable utilización de eso que se ha llamado España Vacía/da”.

“Desde la zona afectada nos trasladan este relato que recoge la historia reciente de este controvertido proyecto que consolida un modelo de desarrollo y de vida en el que el beneficio cortoplacista y el todopoderoso mercado son los dioses ante el que todos parecen postrarse”, concluyen desde la Marea Azul de Aragón.

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